La bautizada como Vigo va camino de cumplir sus primeros cien años
20 sep 2007 . Actualizado a las 12:27 h.Una de las plazas más emblemáticas del Ensanche coruñés es la de Vigo, ahora remodelada. Estuvo a punto de no existir, pues durante la Guerra Civil se había escogido para construir en su centro la Casa de los Sindicatos (en los años veinte se pensó en edificar en ella el Palacio de Justicia, que al final se ubicó en la cercana plaza de Galicia). Durante la contienda bélica se hicieron varios homenajes a los Caídos (también se quemaron libros prohibidos).
Entre los edificios que la circundan, quizás el más llamativo sea la denominada Casa Barrié, que hace esquina con Marcial del Adalid. Comenzada en 1916, bajo la dirección del arquitecto Bescansa, se desplomó cuando ya se iba por la segunda planta, falleciendo varios obreros. Estuvo parada mucho tiempo y, ya en la primera década de los años veinte , con otros arquitectos (Tenreiro y Peregrín Estellés) comenzó a construirse de nuevo, terminándose en 1926. La obra incumplía, por su altura, las ordenanzas municipales de su tiempo, lo que originó bastante polémica, igual que el Banco Pastor, obras de los mismos arquitectos.
Esquina a Menéndez Pelayo y Federico Tapia estaba el edificio del sanatorio del Pilar, que subsiste, en cuyas habitaciones estuvo alojado varias semanas, tras ser operado, en la década de los cuarenta, el famoso guerrillero Foucellas , mientras las fuerzas de orden público le buscaban por toda Galicia.
Igualmente destacable es el edificio de la Equitativa, terminado a finales de los años cuarenta, en cuyos bajos se abrió el cine del mismo nombre, entonces uno de los más elegantes de la ciudad, tanto por las películas de estreno que proyectaba, como por su público. Un poco después surgió el del Instituto Nacional de Previsión, hoy Tesorería Provincial de la Seguridad Social. Como no había departamentos para ocuparlo en su totalidad, se alquilaron los pisos a particulares que, al ser necesarios después para oficinas del mismo organismo, hubo que desalojar, buscándoles pisos parecidos, u ofreciéndoles una indemnización.
Inmuebles singulares
Edificios clásicos del Ensanche que inicialmente se pretendía, con pocas alturas, son las casas numeradas con el 37, 39 y 41 de Federico Tapia, construidas en 1930, con cuatro plantas y buhardilla. Igual que el que hace esquina con Menéndez Pelayo y en uno de cuyos pisos de alquiler, falleció, de un infarto, en 1950, el director de La Voz Antonio Álvarez Solís, único que murió en su historia desempeñando el cargo. Otro edificio de antes de la guerra que subsiste es el que hace esquina de Pardo Bazán con Marcial del Adalid
Aunque sólo tenía dos pisos, hay que reseñar la casa de la comisaría de policía, en el lado de Menéndez Pelayo, donde se expedían pasaportes y los DNI, que tenía en su puerta fornidos guardias que garantizaban el orden en toda la plaza y calles adyacentes. Sin embargo, en la década de los sesenta la comisaría se trasladó a un nuevo edificio de la carretera del puerto, en donde todavía se halla.