Sada recauda cerca de 23.000 euros por licencias de terrazas

A CORUÑA

El Concello de Sada recauda un total de 22.896 euros por las licencias que pagan los 61 locales que tienen terrazas, según el padrón fiscal de este ejercicio. En este listado consta que de los 112 establecimientos hosteleros, 61 tienen un total de 477 mesas al aire libre. Algunos incluso basan su negocio en ello, como es el caso de la que suma más puestos en el exterior (32 mesas y 128 sillas).

Así las cosas, el sector está más que pendiente de la nueva ordenanza de terrazas que la concejala de Urbanismo presentará a los hosteleros hoy a las seis de la tarde. En esta reunión, a la que están invitados todos los responsables de locales y de las asociaciones de empresarios, servirá para resolver dudas, pero también para realizar propuestas. «No conocemos a fondo el texto, pero hay tres puntos que nos preocupan mucho: el horario, cómo se gestionarán las terrazas que están las zonas de los soportales y los plazos en los que deberán realizarse los cambios para mejorar la accesibilidad», resumió ayer Alejandro Souto, presidente de la asociación de empresarios mayoritaria.

En un principio, los restauradores acatarán el veto a las terrazas en las aceras de menos de dos metros, pero algunos temen que tengan que pelear para alargar el horario de cierre: «Si son muy estrictos perjudicarán seriamente a muchos, sobre todo a locales del puerto, que empiezan a trabajar a la una de la mañana», explica un hostelero. Souto pedirá que el Concello sea flexible, ya que «el turismo es el motor de la villa y hay muchos locales que viven directamente de la terraza, sobre todo en el puerto y As Brañas», resalta.

Copiada de Monforte

El independiente de la Agrupación Sada Unida David Brandariz criticó las medidas que pretende poner en marcha el Concello, al que culpa de elaborar una norma que no refleja la realidad sadense y copiada de la de Monforte. «La ley de accesibilidad establece que en las áreas no desarrolladas a través de instrumentos de ordenación integral hay que dejar un paso de 0,90 metros libre», asegura Brandariz, que exige un plan integral para mejorar la accesibilidad en la villa.