Un espacio en el que la frontera sólo existe sobre el papel

M.?C.

A CORUÑA

La frontera que separa A Coruña de los municipios limítrofes de Arteixo, Culleredo y Oleiros se diluye en una hilera de edificaciones diseminadas en torno a vías urbanas que se confunden con extensiones de la ciudad. La prolongación urbanística es perceptible en la cadena que forma el polígono de A Grela, en A Coruña, con Meicende, ya en el concello de Arteixo. Ahí los únicos límites físicos son el embalse y la refinería de Repsol.

Algo parecido ocurre en el puente de A Pasaxe. La ría es la frontera que separa los últimos edificios coruñeses, que pronto se verán incrementados con las nuevas construcciones del parque ofimático y el área de Eirís, de las urbanizaciones de Santa Cristina.

Aunque Oleiros tiene un paisaje de viviendas residencial, la Nacional VI a su paso por el municipio se ha convertido en los últimos años en un mosaico de establecimientos comerciales por el que transitan cada día un importante número de peatones. Pese a ello, la carretera no ha logrado aún convertirse en vía urbana, una categoría con la que el Ministerio de Fomento, organismo del que depende, se vería obligado a habilitar o a autorizar al Ayuntamiento el establecimiento de pasos de peatones para facilitar el tránsito y garantizar la seguridad vial.

Llegando ya a la altura de O Seixal y mirando en dirección a O Burgo comienza el ejemplo más claro de amalgama municipal. En menos de un kilómetro conviven territorios pertenecientes a Oleiros, Cambre y Culleredo. Mientras la rotonda pertenece al primero, la cuesta de la Tapia y la mitad del puente de O Burgo depende del segundo. Y ya el otro tramo del paso sobre la ría es jurisdicción del tercero, desde donde se daría paso a una nueva hilera de inmuebles que directamente vuelven a conectar el municipio con A Coruña. Basta con observar cómo en ese tramo hay dos rotondas y media decena de semáforos, lo que lo convierten perfectamente en una gran vía urbana.

Esa línea urbanística circular pronto podría tener una nueva prolongación en O Temple en dirección al pueblo de Cambre. Este concello tiene pendiente de aprobación su nuevo plan de ordenación municipal, en el que se prevé la construcción de unas 6.000 nuevas viviendas. En caso de darle luz verde a ese nuevo planeamiento, las zonas rurales que hay entre la pequeña área industrial adyacente a O Temple y A Barcala podrían albergar nuevos edificios. Y lo mismo ocurriría en el tramo que separa esta última urbanización de la cabecera municipal.

Según esta descripción, A Coruña está ya prácticamente unida a Arteixo, Culleredo y Cambre. Pero esa unión no se traduce en una homogeneización de servicios. El ejemplo más claro es el del transporte, sobre todo en las uniones con los polígonos industriales de los concellos limítrofes. Aunque desde A Grela, en A Coruña, al polígono de Sabón, en Arteixo, la ubicación de inmuebles es prácticamente continua, no existe una línea urbana que una ambas áreas industriales. Y algo parecido ocurre con el área de Espíritu Santo, en Cambre.

Al mismo tiempo, los autobuses que realizan las líneas que cubren el transporte del área metropolitana y que utilizan un billete único tienen como única parada la estación de autobuses coruñesa.