Cinco reclusas del Teixeiro peregrinan hasta Santiago en una salida organizada por Nosotras Intramuros
06 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.«Sólo cuando pierdes la ilusión pierdes totalmente la libertad». Afirmaciones así de contundentes fueron las que hicieron que los presentes en la tarde de ayer en la cafetería de la Fnac volviesen sus sillas hacia tres mujeres que presentaban en ese momento los proyectos que la asociación de apoyo a las presas de Teixeiro, Nosotras Intramuros, tienen previstos para este nuevo curso. La frase en cuestión salió de la boca de la infatigable presidenta de la entidad, Pilar Mingote, al explicar el fin de su trabajo: generar esperanza.
Dentro de este objetivo destaca uno de los proyectos presentados ayer entre libros y cedés y que tiene en vilo a un grupo de reclusas. La asociación se las ha arreglado para, en colaboración con la S.A. Xestión do plan Xacobeo de la Consellería de Innovación e Industria, organizar una peregrinación que llevará a un grupo de reclusas, con la preceptiva compañía, a recorrer el Camino de Santiago desde Vilalba. Tres días con sus tres noches de viaje, aunque suene a tópico, físico y espiritual: «Las salidas pretenden tender puentes con el exterior. Es el único modo de romper estereotipos y olvidar los estigmas», asegura Mingote.
Salen mañana, pero los nervios llevan presentes varios días: «Más que nervios es emoción. Es la primera vez que se hace una salida de tantos días. Además voy a aprovechar a ver si con la caminata adelgazo un poco», bromea Mercedes García, una de las cinco afortunadas que han sido elegidas para esta salida, una decisión que depende del centro penitenciario y, en casos de salidas de duración excepcional como esta, del propio juez.
«Chicass 10»
No es esta peregrinación la única actividad que tienen entre manos los voluntarios y reclusas que integran la asociación. Hay mucho por hacer y saben cómo hacerlo, tal y como explicó Pilar Mingote: «La sociedad hace invisibles a ciertos colectivos. Imaginen ser mujer, madre y estar en prisión. Por eso queremos tener voz, hacer un ejercicio de libertad desde la cárcel». Se refiere la presidenta a la edición de la revista Chicass 10.
Lo califican de proyecto, pero es ya toda una realidad. Va ya por su decimoséptimo número. Diecisiete oportunidades para desahogarse, para comunicarse, para mostrar al mundo que en un punto aislado en Teixeiro hay mucho tiempo para pensar y, por lo tanto, mucho también que contar. Mil historias de arrepentimiento, infinidad de propósitos de enmienda y, sobre todo, mucha ilusión volcada por un grupo en el que esta solía ser un bien escaso. «La revista supone tener de algún modo contacto con el mundo exterior. Es un momento de libertad que nos permite sacar la mente de la prisión», cuenta una de las reclusas redactoras, Carmen Lens, presente también ayer en la Fnac.
Pilar Mingote es consciente de la importante labor que realizan, aunque esquiva los elogios y los reconduce directamente hacia las presas: «Pretendemos que lleguen a gestionar la asociación las propias internas. Para mi, es bonito mientras dura. Pero no nos preocupamos demasiado por el futuro de la asociación, no tenemos anhelo de perdurar como tal. Seguiremos aquí simplemente mientras podamos y queramos». Pues que sea por muchos años.