29 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
Lejos de la fama, la calle Real es el escenario de la supervivencia. «No nos compramos ni ropa ni nada, lo que ganamos lo mandamos a nuestra familia para comer que está en Rumanía», señalan Mamaligeanu Sorin y Cololararu Dariel. Estos dos hermanos pasarán los meses de verano interpretando tangos, valls e incluso música española, en la calle Riego de Agua. «No tenemos papeles, sólo nos permiten quedarnos tres meses como turistas», señalan sin dejar de tocar la guitarra y el acordeón. En Juana de Vega, el violín de Vasila interpreta temas de Stravinski. Un viejo profesor en su hora de clase... magistral.