A Coruña | Todavía con el susto en el cuerpo del accidente de la trainera de Chapela, durante el día de ayer la precaución continuó siendo la tónica en los arenales de Riazor y el Orzán, ambos con mareas altas que limitaban considerablemente el espacio para extender toallas. «Se trata de mareas vivas, que tienen que ver con la luna, y cuando está así no se puede bañar el público porque es muy peligroso. Hoy hemos tenido que delimitar varias zonas para el baño», explica Lidia Beceiro, una socorrista que vigilaba ayer el Orzán.
Tanto en la playa de Riazor como en la del Orzán y el Matadero ondeaba la bandera amarilla con carácter general, pero dentro de las pequeñas zonas en las que se subdividen las playas existían algunas banderas rojas que limitaban el baño.
En concreto, dentro de la playa de Riazor, el tramo comprendido entre el final de la calle Rubine y el espigón lucía la limitativa bandera roja. En el Orzán, por su parte, la zona prohibida al baño llegaba hasta el ambulatorio de San José.
Disuasión
Debido a las prohibiciones mencionadas, los socorristas se vieron obligados durante la mañana a indicar a varios bañistas con silbatos a que abandonaran el agua de toda la zona próxima al espigón y se trasladasen a áreas más seguras.
«A aquel se bañe, tenemos que disuadirle de ello porque en esta zona, cuando el mar está así entraña mucho riesgo», dice la socorrista, que, no obstante, confirma que la soleada mañana transcurrió sin mayor incidente. Ya por la tarde, muchos desafiaron al mar y, ante la atenta mirada de los socorristas, se divirtieron de lo lindo, con las grandes olas que se acercaban a la orilla.
En el resto de los tramos, lucía en su mayoría la bandera amarilla, con un oleaje que favorecía las prácticas de los surfistas, que se dejaron ver durante durante todo el día.
Pese a esas precauciones, en las otras playas de la ciudad reinó la apacibilidad. Así, tanto en el arenal de Oza como en el de San Amaro ondeó la bandera verde. Fuentes de Protección Civil indican que lo más normal es que la jornada de hoy transcurra con la misma tónica.
Santa Cristina
Otra playa en la que las aguas estaban calmas fue la de Santa Cristina, donde la bandera verde fue izada con mucho viento. Ello propició que acudieran a ella numerosos practicantes de windsurf.