Incomunicado en Malaui. El coruñés Nacho Arteche es el doctor Livingstone de la solidaridad. Desde enero estuvo en Angola en un hospital rural coordinando un proyecto de salud financiado por la agencia española de cooperación internacional. El año pasado se pasó diez meses en Malaui trabajando en un hospital en medio de la nada y en una escuela. «Ahora estoy de nuevo en este país haciendo un reportaje audiovisual para una oenegé llamada África Directo en tres hospitales rurales y en una escuela de primaria, todos ellos en regiones muy pobres e incomunicadas. Por ello, hasta hoy, que vine a por provisiones a la capital, no pude ponerme en contacto contigo. Después de este escaso mail me voy de nuevo para Nambuma», relata Nacho en el correo electrónico que me envió esta semana. Además colabora con unas hermanas católicas en un proyecto de huérfanos y niños de la calle que financia gracias «a la ayuda de muchos coruñeses amigos y familiares. En la actualidad atendemos a 24 pequeños», apunta antes de desconectarse del mundanal ruido. Amigos volcados. Mientras tanto, en su ciudad natal, a la que piensa regresar durante el mes de agosto, hay mucha gente que trabaja para recaudar fondos para que Nacho saque adelante sus proyectos. «Durante dos años organizamos campeonatos de futbolín, de futbito, una fiesta y un concierto con las mejores bandas coruñesas», comenta uno de los colaboradores. Con el dinero que recaudaron lograron comprar colchones para 300 niños de un orfanato que antes dormían a ras de suelo y «los últimos euros fueron para los niños de la calle», apunta. Ahí tienen a Nacho en una imagen tomada en Malaui. Es un coruñés solidario que anda con paso firme por África adelante. Desde Cuba con mucho son. Ya son medio coruñeses. «Desde el año 1999 es la séptima gira que hacemos por Galicia, aunque hubo algunos años que estuvimos también por Alemania y Portugal», comenta Lidia Machado, su representante. Ya están aquí los de La Trova Camagüeyana, un divertido sexteto de siete músicos. «Habría que decir septeto, pero sí que es cierto que nos anuncian como sexteto», dicen sonrientes en los estudios de Radio Voz. Una de las voces del grupo, Pablo Varona, tiene 78 años y le llaman el cantante del bolero de la voz de oro. Guillermo Lombina y María Elena Porro son los otros intérpretes. Catherine de Zallas, Ramón Vonora y Ricardo Nicolás Polovit completan la formación dirigida por Lombina júnior, y que hasta el 4 de septiembre recorrerá Galicia en una gira que hará escala en la Hípica el 3 de agosto. «Lo que más nos gusta de La Coruña es la familia que hicimos aquí y lo que más echamos de menos de Cuba es la familia de allá», resumen. Abarrote en el Medievo. El tiempo acompañó, porque el de ayer fue el primer día de verano de verdad, y la Ciudad Vieja se llenó de visitantes. Acudían a involucrarse en el salto atrás en el tiempo que cada año por estas fechas se representa en las calles coruñesas con más historia. Tantos se acercaron que al atardecer el tráfico en la Dársena se colapsó. Pero el ambiente festivo que se respiraba en la Feria Medieval bien merecía unos minutos de espera. Los músicos amenizaron durante toda la tarde el paseo de los que se detenían ante los puestos de artesanía o disfrutaban de la gastronomía propia de otras épocas, y tampoco faltaron representaciones a cargo de malabares y juglares. Ahí tienen a un grupo de intérpretes que además de música, pusieron colorido a la recreación del Medievo con su pasacalles.