El origen del fuego en la planta 11 del inmueble de los Castros todavía no está claro
25 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.«Nuestra escalera más grande mide 42 metros y, dependiendo de si hay entresuelos u otros factores, alcanza un nivel entre 12 y 14 pisos». El sargento Juan Manuel Morandeira Modia, del cuerpo de bomberos coruñés, precisa así la altura máxima externa a la que pueden llegar con la infraestructura que poseen. «Existen escaleras más grandes, pero son muy poco operativas», señala el sargento. Sin embargo, en el incendio sucedido la tarde del domingo en el número 290 de la calle General Sanjurjo, ese dato apenas tuvo relevancia. Los accesos a la zona del edificio (con pivotes que impiden el paso y coches aparcados en batería, dejando un espacio insuficiente para el estacionamiento) no permitían entrar a un vehículo del volumen de un camión de bomberos. Esta circunstancia no es un hecho aislado, según Morandeira: «Es un tema que nos encontramos muchas veces. El caso más extremo es la Ciudad Vieja, donde hay muchísimos sitios de penetración imposible. También los Mallos tiene muchas callejuelas de una única dirección, donde los coches aparcan frecuentemente y nos dificultan mucho nuestra labor». Desde el caso del incendio del edificio Windsor madrileño, los vecinos de muchos inmuebles coruñeses de gran altura mantuvieron reuniones con los bomberos para que los asesorasen en la materia. En el caso del de los Castros así fue. Aparte de las placas que figuran en las puertas de los ascensores y los extintores existentes en cada planta, poco después del Windsor se realizaron unas charlas con esas recomendaciones. «Desde 1996 los edificios ya llevan los cañones de las escaleras aislados, que son una vía de escape más segura, pero éste es mucho más antiguo», señala el sargento Morandeira. «También se exige el uso de materiales resistentes a las altísimas temperaturas que se pueden dar en un incendio», explica. El problema más grave está en las edificaciones más antiguas. El sargento lo confirma: «La legislación sale, recoge las deficiencias y las intenta subsanar, pero no se puede imponer con efectos retroactivos, con lo que los edificios anteriores a su promulgación quedan como estaban. En esos casos intentamos dar consejos, charlas, etcétera. Luego tenemos nuestros protocolo de actuación».