Barrio a barrio | El Orzán Pegado a la zona «noble» de la ciudad, este barrio resurge comercial y urbanísticamente a la sombra de las copas de sus infinitos pubs
05 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Es una zona de paso entre el centro y la playa, un barrio residencial con vocación comercial y, desde luego, el núcleo de la marcha nocturna coruñesa; sea esto bueno -para algunos- o malo -para otros-. Si de algún modo puede definirse al Orzán es bajo el término alternativo , en su acepción más amplia y moderna. Tanto por tradición como por vocación, ya que los propios comerciantes de la zona aplauden ese nosequé que les desmarca del resto de zonas comerciales de la ciudad. Así lo atestigua Alberto Chueco , que desde su tienda de artesanía del cuero está organizando una asociación de comerciantes a la que han bautizado con el explícito nombre de Soho de A Coruña : «Se trata de exprimir el enorme potencial comercial de estas tiendas de artesanos y demás, poco frecuentes en el resto de la ciudad, por encima de nuestras carencias», para lo que proponen, entre otras cosas, organizar un rastrillo. La expansión comercial de la zona es un hecho fácilmente comprobable. En los últimos años han abierto en los bajos de la calle Orzán un estudio de arquitectura, una tienda de mascotas, dos peluquerías, varias tiendas de ropa, otra de comercio justo, marroquinería, artesanía, cómics, un estudio de tatuajes y hasta un negocio dedicado a la cultura del cannabis, entre muchas otras. Estas son las tiendas del Orzán. Esta explosión es posible gracias a una regeneración urbanística ya puesta en marcha, pero a la que todavía le queda mucho por lograr: «Los edificios deben restaurarse, a poder ser de acuerdo con los propietarios, para después facilitar viviendas de alquiler a los jóvenes que comienzan su desarrollo empresarial, y que no tengan que irse así de la ciudad», reclama la presidenta de la asociación de vecinos, Aure López, que aprovecha para pedir mayor inversión en la zona: «Lo que se invierte aquí no lo disfrutan sólo los vecinos, sino toda A Coruña e incluso los turistas». El razonamiento de Aure López es tan sencillo como lógico. El Orzán es un paso obligatorio entre el centro histórico y la playa, dos reclamos fundamentales de la ciudad. De ahí la intención de sumarlo a esta ruta turística, aprovechando su tendencia bohemia: «Puede ser un centro artístico, más que comercial», apunta la presidenta de los vecinos. Entre tanto negocio alternativo, sobreviven otros más convencionales. Es el caso de Frutas Tino, que lleva desde 1946 abasteciendo al barrio de todo tipo de comestibles. Su propietario -Tino, claro- asegura que «llegó a haber 14 tiendas dedicadas a la alimentación, y ahora soy el único que queda». Puede que la llegada de un inmenso supermercado a la zona tuviese también algo que ver. Un caso semejante es el de David Graña, relojero «de toda la vida», que lleva 30 años en la calle Orzán, «aunque antes la relojería Muiños la regentaba mi padre y estaba en Juana de Vega». Afirma que la falta de sitios donde dejar el coche perjudica a los comercios «y la gente viene a tiro fijo o no viene por aquí». La culpa: «Algunos bares», sentencia. Marcha nocturna Pero es que ese es otro de los bastiones del Orzán. Es la zona de marcha por antonomasia. Sólo en la calle Juan Canalejo se cuentan más de una veintena de locales de hostelería por una panadería, una floristería, una peluquería y un supermercado. Durante el día, los camiones de reposición de bebidas ocupan totalmente las zonas de carga y descarga. Por la noche, innumerables jóvenes -y no tan jóvenes- toman la calle hasta altas horas. Y lo que esto trae consigo: ingresos económicos sustanciosos por un lado, y jaleo y follón cada fin de semana, por otro. Choque de intereses con difícil solución. «Esto está hecho para los que no viven aquí», exclama un vecino. «Es una maravilla. Podrían cobrar por las vistas», responde un cliente sentado en una terraza del paseo marítimo.