LA DÁRSENA | O |
28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.CON VENTO ferido, Carlos Casares caminó hacia el olimpo de la literatura gallega. Otro «vento ferido» sopló ayer en la inauguración del parque que desde ayer lleva su nombre: su viuda, sus hijos, sus amigos, tuvieron que soportar la actitud irrespetuosa de un grupo de funcionarios que, a la caza de sus fines, pierden cualquier principio, el sentido de las cosas y, por el medio, la simpatía de los coruñeses.