El día más caluroso

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

ÓSCAR PARÍS

Reportaje | Días de playa en abril La máxima del año en la ciudad en el 2007, en el que se alcanzaron los 22,1°, atrajo a los bañistas a las playas

18 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El verano parece haberse adelantado. Ayer, a las 17 horas, las temperaturas rozaron los 27 grados en zonas como Mabegondo. En la ciudad de A Coruña, se alcanzó la máxima del año: 22,1°. El anterior tope databa del 11 de marzo: 21,6°. En la playa de Oza la sensación térmica disminuye sensiblemente gracias a una muy ligera brisa. La estampa es absolutamente vacacional en pleno abril, no llega la arena para acoger a los veraneantes prematuros que, porque están jubilados o porque intentan exprimir hasta el último minuto libre, llenan la playa, el paseo y las zonas ajardinadas de los alrededores. «Es que el tiempo se ha vuelto loco», comenta Marta Rodríguez mientras recoge del césped sus bártulos para irse a trabajar: «Aquí no te llenas de arenas, y como total yo no me suelo bañar...», explica. Por cierto, no lleva protección solar: «Es que este sol quema menos que el de verano», asegura. No le falta razón, pero no hay que bajar la guardia: «En las primeras exposiciones es cuando hay que tomar más precauciones y protegerse más para prevenir el melanoma», avisa el doctor Eduardo Fonseca, jefe de dermatología del Juan Canalejo. Más tiempo para disfrutar del sol que Marta, tiene Elisardo García, taxista jubilado, que lleva toda la semana acudiendo con su mujer y su nieto de cuatro años a su cita con el mar en Oza: «Esta es una playa muy familiar, somos todos vecinos». Este punto lo corrobora otro retirado, Juan, ex matarife que asegura que «si hay que coger el coche, no merece la pena venir a la playa». A pesar de este carácter familiar, uno puede encontrarse en Oza gente hasta de Italia. Mara vino de Palermo con una beca del proyecto Leonardo en febrero, y le quedan tan solo once días para irse: «Justo cuando llega el sol tengo que volver», lamenta. La razón por la que prefiere Oza a otros arenales como Riazor, es la higiene: «Está mucho más limpia y no entran perros».