«Que non me quiten horas»

R. Domínguez A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR TOIMIL

Testimonio | La experiencia del usuario

09 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?unque la evolución de la enfermedad es variable, la insuficiencia renal suele ser larga y la diálisis una etapa previa al trasplante, por el que pueden llegar a esperarse años. Marisol López Gabeiras es una de las pacientes que ya no está pendiente de que aparezca un donante de riñón. «Levaba trece anos coa enfermedade, en xuño pasado empecei coa peritoneal, pero non me foi ben, tiven un problema, e en agosto ingresáronme». Aquello fue un pequeño revés, porque «a peritoneal era moi cómoda», confiesa. Ella y su marido tuvieron que entrenarse «para poder facer a outra hemodiálisis na casa», pero por poco tiempo. «O 17 de febreiro xa me trasplantaron», resume. Ahora «síntome como se me tocara a lotería, non tes palabras para explicalo; sólo o sabe o que lle toca», recalca. Con 42 años, esta vecina de Narón reconoce que «eu nunca me cheguei a encontrar achicada, pero esta é unha enfermedade coa que tés que aprender a convivir, son moitos anos». Severo Ríos, vecino de Pontedeume de 53 años, ensayaba en el Canalejo la diálisis peritoneal mientras Marisol se despedía de una consulta de revisión. La posibilidad de contar con la máquina se mide en tiempo. Son ocho horas enganchado y mientras duerme, nada comparado con la alternativa de «utilizar as bolsas á mañán, á mediodía e á noite», explica. Aunque su principal petición es un riñón, por el momento este paciente resume muy bien la ventaja de poder hacerse la diálisis sin salir de su propia casa y por la noche, sin preocuparse de nada y mientras sueña. «Eu o que quero e poder vivir, non quero que me quiten horas do día», recalca.