La construcción del túnel de la ronda de Nelle divide a los vecinos

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Los residentes que están a favor comienzan a organizarse «para sacar adelante el proyecto» Los comerciantes de la zona, que recogen firmas, lideran la oposición a la obra

31 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El proyecto de construcción de un túnel en la ronda de Nelle en sustitución del actual viaducto tiene de uñas a los vecinos del barrio. Los que están a favor contra los que están en contra. Discusiones acaloradas, opiniones para todos los gustos, asociaciones de vecinos enfrentadas, formaciones políticas a favor de unos y de otros... Sólo hay una cosa que los une, que ambos frentes no quieren el actual puente. El problema surge con lo que venga después. Unos quieren que el tráfico circule bajo tierra, otros en superficie. Los opositores, liderados por los comerciantes y las asociaciones de vecinos del Agra, Os Mallos y Sagrada Familia -que a su vez cuentan con el apoyo del BNG y otras entidades-, entienden que el túnel no traería más que problemas, pues la vía que quedaría en superficie sería de tres metros de ancho, con lo que impediría la carga y descarga, el paso de ambulancias o la habilitación de aparcamientos para minusválidos. Además de todo eso, creen que el túnel no mejoraría el tráfico ni la estética de la zona, que crearía «una trinchera» en el barrio. Los partidarios del vial subterráneo, que aseguran que los comerciantes «manipularon a los vecinos, mintiéndoles acerca del proyecto con el único fin de defender sus negocios», entienden que el vial subterráneo no traería más que beneficios al barrio, pues frente a sus casas habría un jardín cuando hoy no hay más que el denso tráfico. Esta teoría es respaldada por Berta Camino, asesora inmobiliaria, a la que no le cabe duda alguna de que «los pisos se verían revalorizados con el túnel en, al menos, 12.000 euros, como ocurrió en Os Castros, o en esas calles que fueron peatonalizadas, como la de Barcelona o la de la Gaiteira». Manipulación Acercar las posturas parece una misión imposible. Los residentes que aplauden un proyecto del que se comenzó a hablar hace dos años y que hoy cuenta incluso con una partida presupuestaria para llevarlo a cabo, comenzaron a organizarse. Reconocen que demasiado tarde, «pues los comerciantes llevan meses recogiendo firmas y haciendo creer que son mayoría los que no quieren el túnel, cuando no es así». Felipe Recarey vive a escasos metros del viaducto y lamenta las mentiras que se han contado para sumar fieles, «como que se levantaría un muro delante de los portales o que las ambulancias no podrían llegar a los edificios». Recarey asegura que incluso llegó a sus oídos que «algunos vecinos temían que el túnel provocase un efecto chimenea y que así el humo de los coches alcanzaría los pisos».