Historias de A Coruña | Espectáculo inusual El primero de julio de 1926, nueve aviones militares procedentes de la base aérea de Getafe tomaron tierra sobre la arena de Santa Cristina. Alvedro todavía no existía
24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Antes de construirse algunos aeropuertos, las playas próximas a ellos sirvieron como pista de aterrizaje de aviones. Tal sucedió en A Coruña con la cercana playa de Santa Cristina hace algo más de ochenta años. Fue en los primeros días de julio de 1926 cuando una escuadrilla militar de nueve aviones aterrizó en el arenal oleirense. Procedían de Badajoz y León y días antes habían partido de la base aérea de Getafe. La Voz lo reseñaría el 2 de julio: «Fue un bonito espectáculo que hizo evocar al público los días, ya algo añejos, en que por primera vez vimos volar a los aeroplanos como espectáculos de fiestas. Aquellos primeros vuelos de Laforestier -que poco después pereció en un accidente en Huelva-, de Lacombe, de Garnier, Poumet, Tixier y, posteriormente, de Verdines y del aviador gallego Piñeiro. Entonces, las pequeñas excursiones aéreas de aquellos pilotos llamaban poderosamente la atención y nos arrancaban exclamaciones de entusiasmo». Motores Rolls Royce Añadía La Voz: «Dentro de unos cuarenta años, generalizado el uso del avión como medio de viaje, nos costará trabajo levantar la cabeza para ver cruzar a uno de estos aparatos. Su partida será, cuando más, un hecho cotidiano, sin más interés que la salida del vapor para Ferrol. A lo sumo, diremos displicentemente al verlo elevarse: "Es el avión de Cuba que ha salido con media hora de retraso"». Fue a primera hora de la tarde del primero de julio cuando sobrevolaron la ciudad los tres primeros aviones de la escuadrilla militar. El primero que se posó en Santa Cristina venía pilotado por el comandante Apolinar Sáenz de Buruaga. Miles de personas Después llegaron dos aparatos más y entre los últimos estaba uno que venía pilotado por el capitán de Artillería Félix Bermúdez de Castro, natural de A Coruña. Según la prensa, los aterrizajes fueron «hábiles, gallardos y felices». Los aparatos eran del tipo Yokker, con motores Rolls Royce y una potencia de 360 caballos. Para presenciar esta inusual exhibición aérea, se congregaron en el arenal miles de personas, que habían llegado en el tranvía Coruña-Sada, así como en coches, autobuses y lanchas de pasaje, ademas de en los botes de As Xubias, que no dieron abasto a hacer viajes. Los pilotos fueron recibidos en la misma playa por el gobernador militar de la plaza, general Feijoo, y otras autoridades, alojándose seguidamente en el Hotel Palace, junto al Obelisco. El capitán Bermúdez de Castro lo hizo en su casa familiar de A Pasaxe. Al día siguiente aterrizaron cuatro aviones más, procedentes de León y Monforte de Lemos. El primero era un Havilland, con motor Dorreine, que tenía una velocidad media de 170 kilómetros por hora; los otros usaban motor Hispano y su andar oscilaba en 140 kilómetros por hora. Después, el piloto Bermúdez de Castro realizó una exhibición con su aparato.