PLAZA PÚBLICA | O |
24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.EL QUE podemos denominar magnífico apoyo de la Fundación Caixa Galicia a la Real Academia Galega, al cederle un edificio en la Ciudad Vieja para trasladar allí su rico archivo y otras dependencias, ha caído muy bien entre los coruñeses, un tanto alicaídos (a veces) por algunos desmantelamientos, o intento de hacerlos, de centros culturales. No es ahora el momento de citar algunos casos y sí de felicitar a José Luis Méndez López por su decisión de proteger a la academia. La edificación mencionada se conoce como la Casa de Rosalía, por haber vivido allí, en 1874, la cantora del Sar y su esposo Manuel Martínez Murguía. Allí nació alguno de sus cinco hijos -al parecer, Alejandra- y la vivienda tiene un alto sentido no sólo romántico sino cultural, porque Rosalía es probable que escribiera allí alguna de sus obras. Allí, seguramente, vivió Ovidio (tenía sólo 2 años), el malogrado pintor, a quien recientemente citaba Manolo Rivas en su trabajo Los libros arden mal , haciéndose eco sobre la posible existencia de un hijo suyo en Madrid. Ovidio murió en Coruña y está enterrado en San Amaro. Al hilo del noble gesto de Caixa Galicia, nos viene a la mente otro edificio singular (construido en 1883), el que habitó, en su segunda planta, el gran artista del siglo XX Pablo Ruiz Picasso. El piso que ocupó su familia lo adquirió el Ayuntamiento, y allí realizó importantes obras para convertirlo en la Casa Picasso que todos conocemos. Pero, es poco para tan ilustre personaje, quien se merecía todo el edificio. De ahí que volvamos la vista hacia la generosidad aludida y ello permita tener en A Coruña una casa-museo Picasso con resonancia mundial.