El alcalde cree que fueron incidentes puntuales y ve necesario contar con más policía Los vecinos estiman que falta vigilancia y achacan las peleas a la concentración de jóvenes
21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La pelea en un pub, la trágica muerte de un joven atropellado tras una noche de marcha y las lesiones producidas a un hombre junto a la zona de la movida en el plazo de cinco días en Carral ha sido el detonante para que el alcalde, José Luis Fernández Mouriño, haya convocado la junta local de seguridad para mañana. A este encuentro, en el que se estudiarán medidas para evitar actos vandálicos y peleas en el municipio participarán además del regidor, representantes de la Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil. Tras este encuentro se convocará el Consello Local de Seguridade Ciudadana, en el que participarán grupos políticos y entidades vecinales. Dos agentes Fernández Mouriño considera insuficiente tanto los dos agentes municipales, cuyo número considera que se debería triplicar, como los siete guardias que hay en el cuartel de la Guardia Civil y respalda el anuncio realizado por fuentes del instituto armado diciendo que se iba a ampliar el servicio de vigilancia en las zonas de movida. El regidor carralés consideró como hechos puntuales los últimos sucesos violentos y cree que fue fruto de la «casualidad» que todo pasara en la última semana. Vecinos del municipio consideraron también una coincidencia los últimos incidentes, pero reconocieron que los actos de vandalismo son constantes los días festivos y en verano, cuando los jóvenes no tienen clase. Una de las damnificadas por los últimos incidentes fue Mónica Mosquera, de Calzados Norte, que ha tenido que sustituir el cristal de la puerta de su tienda, roto la noche del lunes al martes. «Llevo tres lunas rotas en un año», comentaba ayer, y achacaba los hechos al vandalismo, ya que no hubo robo. Mónica Mosquera considera necesario más vigilancia y medidas desde varios ámbitos, desde un mayor control de los jóvenes por sus familias hasta mayor implicación por parte de las autoridades. Otra vecina de la zona, María Dolores Fraga, vinculó parte de los destrozos a los numerosos jóvenes que se congregan los días de marcha. «Son tropas que veñen no Castromil desde outras zonas, que non os coñece ninguén e aproveitan para facer destrozos», indicó. Asegura que portales, pivotes y señales se llevan la peor parte. Otra vecina de Carral, Consolación Gómez vinculaba los últimos sucesos a que «non hai moita vixilancia», pero considera que los problemas asociados a la movida se han ido reduciendo en los últimos tiempo. Reconoció que fuera de días puntuales y períodos vacacionales la afluencia al municipio ha descendido considerablemente y que «Carral convertiuse nun concello tranquilo». Estima que lo que falta es implicación de las fuerzas de seguridad para que no se produzcan las peleas. De la misma opinión es María G., una vecina de Carral que vivía en la zona de marcha y explica que cambió su residencia porque era imposible descansar las noches del fin de semana debido al ruido. «Agora hai menos movida polas noites, pero hai máis peleas a traición e agresións máis graves», indica. «Eu non podía estar na casa polos nervios», comenta María, y asegura que había miedo entre los residentes de la zona por los múltiples destrozos que se producían en los automóviles aparcados y por la actitud de los noctámbulos.