El director del Conservatorio promueve un foro «por una orquesta más democrática» El gerente de la entidad asegura que las decisiones se consultan con los comités
14 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La próxima marcha de la Orquesta Sinfónica de Galicia del violinista Gabor Szabo ha creado una polémica sobre las normas de contratación en el conjunto musical coruñés. El foro proarte asegura que existen arbitrariedades, mientras que el Consorcio para la Promoción de la Música defiende el comportamiento democrático del organismo. El director del Conservatorio Superior de A Coruña, Eulogio Albalat, es uno de los impulsores del citado foro, que en un manifiesto público solicita que «se adopten las medidas políticas adecuadas para que las contrataciones de los músicos no estén sujetas a sistemas arbitrarios, y se fijen de normas de estricto cumplimiento en aras de la vida democrática dentro de la orquesta». Como primera acción, el foro quiere «conseguir por todos los medios que no se despida a Gabor Szabo, principal de segundos violines desde hace dos años y medio». Por ello, promueve una campaña de recogida de firmas, que serán enviadas a las autoridades coruñesas y gallegas, señalando que «no podemos consentir este tipo de actitudes por más tiempo». El gerente del Consorcio para la Promoción de la Música, Félix Palomero, rechazó cualquier duda sobre la vida democrática en el seno de la OSG. Explica que existen un comité laboral y un comité artístico, y que las decisiones se consultan con estos órganos. En concreto, sobre el caso de Szabo, Palomero detalló que no se trata de un despido, sino de un fin de contrato, que se produce el 9 de marzo, y que se decidió no renovarlo tras recabar la opinión de los jefes de cuerda de la orquesta. Añadió que no se discute la calidad individual del violinista, «sino su idoneidad para el puesto en que se encuentra, principal de segundos violines. Alguien puede ser -abundó el gerente- un gran músico a nivel individual, pero no tener capacidad para liderar una sección». Félix Palomero, asimismo, lamenta que se haga daño a la imagen de la orquesta, «que no es una orquesta bananera, sino una orquesta seria», y opina que el manifiesto «raya en la difamación».