Vándalos dañan dos centros escolares de Monte Alto

Emiliano Mouzo A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: CÉSAR QUIAN

Destrozaron con piedras varias cristaleras y pintaron con grafitis las paredes La policía nacional identificó a varios jóvenes como supuestos autores de los hechos

02 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Un grupo de jóvenes causaron importantes daños en la tarde noche del jueves en los colegios públicos Sanjurjo de Carricarte y Víctor López Seoane, ubicados en la zona de Monte Alto. Los hechos ocurrieron hacia las ocho de la tarde «cuando aún las limpiadoras se encontraban en ambos centros», según manifestaron Elena Vázquez Vidad y Venancio Graíño Martínez, directores de los colegios. Además, en el Víctor López vive la conserje. En el Sanjurjo de Carricarte, los gamberros rompieron cuatro cristales del aula infantil de alumnos de tres años. También realizaron varias pintadas firmadas por Suki . Elena Vázquez indicó que los vándalos debían «de estar borrachos por que vomitaron en el interior de recinto escolar». La directora no descarta que los destrozos fuesen realizados por ex alumnos del centro, pero en todo caso cree «que ninguno de ellos alcanza la veintena de años». Elena Vázquez -que se personó en el lugar nada más producirse los desperfectos- indicó que el ataque había sido obra de un grupo bastante amplio de muchachos, por lo que apuesta a que «no todos los miembros de la banda pertenezcan al barrio, lo que pasa que se produce el efecto llamada entre amigos». Más graves, si cabe, fueron los destrozos que los gamberros realizaron en el centro escolar Víctor López Seoane, a escasos metros del anterior colegio. Nueve metros de altura Los vándalos saltaron el muro del aulario y se dedicaron a pintar con aerosoles la práctica totalidad de la parte trasera del colegio. Incluso tuvieron los arrestos suficientes para subir a una altura de entre nueve y diez metros para dejar allí sus firmas, una de las cuales coincide con la aparecida en el Sanjurjo de Carricarte, es decir Suki. Una vez coloreado las paredes del centro, rompieron una de las ventanas de un aula del segundo piso y para finalizar la faena destrozaron por completo a base de piedras de gran tamaño la cristalera del gimnasio. El estruendo que provocó este acto alertó a las limpiadoras que salieron a observar lo que había ocurrido, «pero ya no había nadie en el lugar», manifestó Venancio Graíño. La conserje del Víctor López Seoane llamó a la policía. Hasta el lugar se desplazaron varias patrullas que lograron identificar a varios jóvenes, la mayoría de ellos menores de edad, según fuentes de la investigación. Estas mismas fuentes indicaron que el grupo de jóvenes al observar la presencia policial se dispersaron de forma muy rápida. Pero en su huida aún fueron causando otros destrozos, tanto en contenedores como en papeleras urbanas.