«Siempre pensé en liberal»

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

Entrevista | Enrique Cornide Ferrant A punto de cumplir los 92, Cornide presentará mañana su octavo libro. Otra biografía, esta vez sobre Manuel Azaña

23 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«A mí la libertad no me la ha dado ningún partido, nací con ella porque es un don del ser humano; por eso siempre pensé en liberal». Así resume Enrique Cornide, escritor por obra y gracia de la jubilación, su línea vital marcada por la represión e incluso la persecución franquista. En abril cumplirá 92 años y mañana (Fundación Caixa Galicia, 20 horas) presentará su octavo libro, sobre una de las figuras que, considera, marcó su ideario, Azaña. -¿Por eso decidió escribir su biografía? -Para mí fue el político español más importante del siglo XX. En el corto período de cinco años recorrió toda la escala política. Entre 1931 y 1936 fue diputado en Cortes, ministro de la Guerra, presidente del Gobierno y de la República, o sea, jefe de Estado. Provocó las mayores simpatías y fue objeto de las mayores antipatías. -¿Qué rasgo destacaría? -Era una persona de gran generosidad. Y lo demostró en la sublevación del general Sanjurjo, a los pocos meses de estallar la República. Fue él en persona quien se presentó ante el presidente de la República, Alcalá-Zamora, para solicitar su indulto con el siguiente razonamiento: «Vale más un general Sanjurjo encarcelado que muerto y convertido en héroe». -¿Llegó a conocerlo? -Fui testigo de su locuacidad y su hombría de bien en dos ocasiones. A mí me convenció de su capacidad la histórica frase de «Yo entiendo que la política se hace con razones, y con votos». Sin embargo, la oposición le respondió con insultos y fusiles. Yo, que fui obligado partícipe de aquella carnicería qur resultó ser después la Guerra Civil, todavía llevo en el recuerdo los escenarios e imágenes que se repetían en cada pueblo. Fue así como empecé a comprender el significado de aquellas tres palabras, paz, piedad y perdón, que Azaña pronunció en su último discurso antes de salir de España. -¿En qué cree que se equivocó? -Desconocía la preponderancia de la derecha española, encasillada en la prepotencia económica y política. Y en haber confiado en gentes que terminaron traicionándolo. -¿Ha sido suficientemente restituida su figura? -No sólo no fue valorado, sino que fue menospreciado, vejado e insultado. Llegaron a decir que era un don nadie cuando, antes de ser político, ya había ganado el Premio Nacional de Literatura. Sin embargo, su reconocimiento le empezó a llegar por el extranjero.