Los años coruñeses de Grimau

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | Una época convulsa El recordado dirigente comunista vivió en la ciudad durante la Segunda República y estudió la lengua gallega

20 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Ahora que Izquierda Unida presentó una proposición no de ley en el Congreso para que se anule el consejo de guerra franquista que condenó a Julián Grimau a muerte en abril de 1963, bueno será recordar que este histórico dirigente comunista vivió varios años en A Coruña durante la Segunda República. Grimau había nacido en Madrid en 1911. Procedía de una familia burguesa oriunda de Segovia y su padre era inspector de policía, tras haber cursado la carrera de Derecho. Cuando estaba designado como comisario en Barcelona, dejó el cargo por no estar conforme con la actuación del general Martínez Anido como gobernador civil de la capital catalana. El matrimonio Grimau tenía ocho hijos y como el sueldo del cabeza de familia era escaso (trabajó después como gerente de la Ibero-Americana de Ediciones), tuvo el joven Julián que dejar con 14 años sus estudios para ponerse a trabajar. Primero lo hizo en la Editorial Espasa Calpe y, ya durante la Segunda República, actuó como subgerente de la Ibero-Americana en A Coruña. Fue entonces cuando el joven comenzó a interesarse por la política, siendo militante de la ORGA (Organización Republicana Gallega Autónoma). Según Rodríguez Armada y José Antonio Novais (autores del interesante libro ¿Quién mató a Julián Grimau?) , Julián «no desperdició ocasión para asistir a clases y conferencias en La Coruña y en alguna ocasión intervino personalmente en aquellas y otros actos culturales, en las que dejó patentes su preparación y sus inquietudes». Los años de A Coruña, apuntan los autores, «sirvieron a Grimau para conocer la problemática que entonces embargaba al pueblo gallego. Para contribuir a ello había estudiado dicho idioma a través de una gramática que le había prestado un dirigente de la ORGA». Fue a mediados de 1934 cuando Grimau se trasladó a Madrid, afiliándose luego al Partido Republicano Federal e ingresando poco después en el Cuerpo Superior de Policía, como su padre, quedando adscrito a la Brigada de Investigación Criminal, en donde permanecía en Madrid cuando el 18-7-36 comienza la guerra civil. Participa en los primeros días en las luchas del frente del Guadarrama, siendo destinado más tarde a Barcelona. No fue hasta octubre de 1936 cuando se afilia al PCE. Hasta final de la contienda permanece en Barcelona, exiliándose a su final a la República Dominicana, primero, y luego a Cuba. Regresó a Europa en 1943 y en 1957, instalado en París, era miembro del comité central del PCE. Después de la muerte de su primera mujer, se había casado con Ángeles Martínez y tenía dos hijas. Tras la detención de Simón Sánchez Montero, otro dirigente histórico, en Madrid, Grimau vuelve a España como responsable del aparato clandestino del Partido. Hay quien cree que, dada la importancia de su cargo y el conocimiento que de ello tenían los servicios de seguridad franquistas, no debió ser enviado, pero Grimau, frío, obediente e introvertido, no puso ningún inconveniente. Al final, fruto de una delación de uno de sus contactos (un tal Lara) fue detenido el 7 de noviembre de 1962 en la madrileña plaza de Manuel Becerra.