El pulso de la ciudad Con la apertura en los últimos meses de tres nuevos locales, la histórica vía del centro empieza a recuperar el sabor de antaño
13 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?a Estrella, desde Santa Catalina a Rúa Nueva, parece que vuelve a latir con fuerza. Todavía no puede presumir de ser lo que fue, pero va camino de ello. Estamos hablando del corazón de la ciudad. Vázquez dijo en su día que el Obelisco era la sala de estar de los coruñeses y esta calle debería ser la habitación de invitados, en lugar del trastero en el que se convirtió en los últimos años. Esta misma semana se inauguró A Taberna de Cunqueiro, de la que les hable hace unos días y que dirigen Emilio Pazos y Susana Sieiro ; en febrero A Galloufa, poco antes A Mundiña y hace un par de años la cafetería de la ONCE. Falta mucho para que vuelva a ser la de antes, pero los profesionales de hostelería que trabajan en esta histórica calle se muestran optimistas. «Está recuperándose y va a ir a más. Falta le hace», afirma José Álvarez que, junto a su esposa Mari Lema , está al frente de un clásico que nunca defrauda, el Lois, que se inauguró hace casi treinta años. «La pena es que los domingos cierra todo el mundo menos nosotros y esto se queda un poco muerto», reflexiona la pareja. De la lágrima a la sonrisa Justo a su lado está El Rincón de Eli. Su propietaria, Eli -viene de Eladina- García, resume con su propia vivencia la evolución de La Estrella en estos últimos tiempos. «Cuando hace 7 años vine para aquí me pasé el primer mes llorando. Era horrible, no entraba nadie. Ahora es otra cosa porque entre todos hemos recuperado el público de edad media y es frecuente que se encuentren en la zona abuelos y nietos», resume esta simpática empresaria oriunda de Muxía, que es la única de la calle que prohibió fumar en el interior de su establecimiento y sólo permite echar el cigarro en la terraza. Un veterano de la zona acodado en la barra no pierde detalle de la entrevista y no puede evitar meter baza. «Esto pasó de ser la ruta de los elefantes, porque todo el que entraba por aquí salía por rúa Nueva con una trompa, a la ruta del vinagre, por la mala calidad de los vinos que ponían. Ahora, afortunadamente, empieza a relucir de nuevo», sentencia el veterano tras apurar el vaso de tinto. «Aquí hace falta gente con ganas de trabajar, buenas tapitas y buenos precios», sentencia Eli. Ganas de hacer las cosas bien no le faltan a Álvaro Ameijenda y Rafa Varela , del exitoso restaurante A Mundiña. «La zona cada vez va a más e incluso nos planteamos la posibilidad de ampliar, pero piden mucho por los bajos de al lado», comentan estos empresarios que apuestan por los buenos pescados y mariscos muy cerquita de donde estaba el histórico El Rápido. Los mayores de la zona recuerdan, y no paran, otros nombres con solera como El Sobradés, Casa Fermín, O León, Duna, Muíño, El Órdenes, A Nosa Casa o El Quijote ya desaparecidos. Pero clásicos como O Piorno, Anduriña, La Estrella o la cafetería Centro Gallego o la cervecería Star todavía perviven, al igual que un restaurante chino. La luminosidad que aporta la moderna cafetería de la Fundación Caixa Galicia parece que contagió al resto de la calle. Es curioso, otra entidad muy conocida, La ONCE, también cuenta con un café abierto al público. «Ahora la gente ya está mentalizada, pero al principio no entraban porque pensaban que era sólo para personas ciegas», explican Francisco Pardal y su esposa J osefa Beatriz Comparada que también perciben la mejoría de la calle. «Hace dos años, cuando abrimos, casi no pasaba nadie y ahora sí. Se nota», afirman. Enfrente, Manuel Flores y Guadalupe Hernández aun no cumplieron su primer año al frente de A Galloufa, un establecimiento dedicado a la cociña tradicional. «Ojalá la calle vuelva a ser como hace años», reflexionan los jóvenes empresarios. A ver si La Estrella reluce de nuevo. «Dicen que ya hay otros dos locales firmados y que se va a instalar aquí la fundación de una importante empresa», comenta un vecino de siempre de la zona. «Para todo el centro sería una noticia extraordinaria que la calle volviese por sus fueros», sentencia Tonecho Amor, presidente del área comercial Obelisco. Ahí tienen a una buena representación de los hosteleros de la mítica Estrella de siempre.