HERCULÍNEAS | O |
30 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.CON TANTO centenario a nuestras espaldas, parece que A Coruña tiene ya vitola de gran y antigua urbe, calificación que algunos niegan y otros critican. Allá ellos. Pues bien, a los centenarios este año de distintas entidades, unimos dos que tienen un especial significado en los aspectos cultural y social. En el primer caso, los 115 años transcurridos desde que inició en la calle Real su andadura artística Pablo Ruíz Picasso, y a los 120 que ha cumplido ese ejemplo de sabio cumplimiento de lo que debe ser compartir como es la Cocina Económica. Hace un par de meses la Cocina Económica de La Coruña (ese es su nombre registrado desde 1886) iniciaba otra actividad paralela a la de «dar de comer al hambriento», obra de misericordia según mandato divino. Este Servicio Integral de Aseos, bautizado con el nombre de Fernando Suárez, alma máter de la institución, pretendía, y así se ha conseguido, no sólo alimentar el cuerpo de quien lo precisase, sino dejar ese cuerpo con la dignidad humana de aseo e higiene, tan importante para la salud. Para ello, cuentan con duchas, lavandería y utensilios para complementar (jabón, champú, toallas y un neceser). Estos nuevos servicios ya fueron utilizados en las primeras jornadas por 75 mujeres y hombres; un total de 1.125 servicios de duchas en 70 días y en el mismo periodo, 1.113 se sirvieron de la lavandería. En suma, un paso más para hacer del hombre y la mujer que lo necesiten unos seres dignos. Y todo ello gratis. Si, ciertamente, los centenarios que se han celebrado han sido importantes, estos 120 años de la Cocina Económica son de récord.