Reportaje | Tradiciones navideñas De 3 euros a casi el infinito, los comercios de la ciudad ofrecen una gran variedad de figuras típicas de estas fiestas
21 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A pesar de la proliferación de abetos iluminados en los hogares de A Coruña, el tradicional belén sigue teniendo tirón. Así lo demuestra la inabarcable variedad de nacimientos que se pueden encontrar en las tiendas en estas fechas. Desde el más rústico y económico hasta el más exclusivo, pasando por multitud de propuestas artesanales y curiosos diseños, hay un belén para cada gusto y para cada bolsillo. El más vendido, de todos modos, sigue siendo el de figuritas de plástico que viene, por 8 euros, con un pesebre de corcho incluido. «Es el que las madres compran a los niños. Está casi agotado», explica la dependienta de un comercio de productos a un euro. Dentro de este mismo establecimiento, la oferta discurre por unas figuras algo más elaboradas -aunque del mismo innoble material- que dependiendo del tamaño oscila la colección de 6 personajes, burro y buey, entre los 3 y los 18 euros. Mismo precio que el de el san José con aureola de fibra óptica que se ilumina como milagrosamente. Subiendo un escalón en cuanto a diseño, en una tienda de decoración, una graciosa representación de la Sagrada Familia funciona como corona de una caja de música con villancico como banda sonora de su apertura. La artesanía es terreno abonado para este tipo de adorno. Desde un soporte para velas en el que la lumbre calienta al niño Jesús, hecho en Alemania con pasta de piedra, por 58 euros; hasta un sinfín de posibilidades importadas de Perú, entre las que destacan unas minúsculas cajas «de maza de arroz», según indica el vendedor Edison Olave, a 3 euros, o una semilla de calabaza haciendo de pesebre por poco más. Los manitas pueden probar suerte con las figuras de resina o marmolina -entre 30 y 70 euros, pinturas aparte- para decorar después en casa. Y los que carezcan de maña pero dispongan de suficiente peculio, tienen en joyerías pequeñas filigranas en plata sobre una piedra semipreciosa por 271 euros, o un exclusivo relieve valorado en 650 euros, con esmalte a fuego y bañado en oro de 24 quilates. Todo un lujo para un pesebre.