El mal tiempo provocó que se reforzasen las medidas de seguridad Los desalojados del número 130 volverán a sus domicilios entre el martes y el miércoles
06 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l mal tiempo ha obligado a reforzar las medidas de seguridad en el muro medianero que divide las parcelas 126 y 128 de la calle San Andrés y que la pasada semana se derrumbó parcialmente, con riesgo de desplome sobre una de las viviendas anexas. Inspectores del departamento de Ruinas se reunieron con el promotor de la obra y le explicaron que, por el momento, no ordenarán el levantamiento de la medida preventiva de desalojo de los inquilinos del número 130. Es más, solicitaron que se refuerce las medidas de seguridad con la instalación de dos cerchas o tensores grandes para fijar el muro medianero. El promotor explicó que estas labores tardarán unos días puesto que las cerchas «ya las hemos pedido y tienen que venir de fuera. Posiblemente llegarán el sábado o el domingo, y podremos instalarlas el lunes a primera hora de la mañana». Tras completar estas medidas de seguridad, el promotor calcula que los siete vecinos desalojados del número 130 podrán regresar a sus domicilios entre el martes y el miércoles, algo que se decidirá tras una reunión previa con los inspectores municipales. Por otro lado, cuatro de los seis desalojados que pernoctaban en el Hotel Nido ya están instalados en el Zenit. Allí, según explicaron, pueden continuar con el trabajo y los proyectos (los cuatro son arquitectos) que realizaban en sus casas, ya que ahora tienen conexión a Internet. El desalojo, según explicaron, ha supuesto un grave perjuicio para la mayoría de los afectados, tanto a nivel personal como laboral. «No podemos entrar en nuestras casas y, supongo, que toda la comida que había en el frigorífico estará estropeada». A estos se suma que los responsables de los negocios que también tuvieron que parar su actividad, «seguimos pagando los sueldos y la seguridad social de nuestros empleados, además de las pérdidas que supone tener cerrado el establecimiento, el gasto de energía por tener las neveras encendidas y los productos que se pudieron haber estropeado», explicó uno de los afectados.