Un refugiado en el Alcázar de Toledo

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | Un episodio de la Guerra Civil Manuel María González, conocido abogado con bufete en la ciudad y gobernador de Toledo en 1936, vivió el asedio con su mujer y sus hijas

25 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Uno de los personajes gallegos más polémicos de la guerra civil fue Manuel María González López, gobernador civil de Toledo el 18 de julio de 1936 y que, aparentemente, había sido llevado por los militares rebeldes al interior del Alcázar como rehén, pero que poco después se comprobó que lo había hecho en calidad de refugiado. Había nacido en Lugo y estudiado Derecho en Santiago, estableciéndose como abogado en A Coruña. Militó en los grupos republicanos en los años veinte y mantuvo una buena amistad con Casares Quiroga. Presidió en 1929 en Santiago la reunión republicana que condujo a la creación de la ORGA. Proclamada en 1931 la República, y siendo Casares ministro de la Gobernación, fue nombrado gobernador civil de Huesca y, posteriormente, de Córdoba y Albacete, donde tuvo algunos problemas con los sindicatos campesinos, cuya revuelta reprimió con dureza. En junio de 1936, con Casares como jefe de Gobierno, fue nombrado gobernador civil de Toledo. Cuando se produjo el alzamiento contra la República el 18 de julio, recibió, al día siguiente, la visita del diputado socialista José Prat. Le dijo que venía en representación del Gobierno para exigir que se enviasen cuanto antes a Madrid las municiones de la Fábrica de Armas y se entregase a las milicias populares el armamento existente en la Academia, así como los que guardaba la Guardia Civil. El gobernador le contestó que los de la Academia sólo podía darlos el comandante militar de la plaza y los de la Guardia Civil el teniente coronel Romero. Cuando el día 21 el coronel Moscardó se refugió en el Alcázar, recogió a González López, a su mujer e hijas, y se las llevó con él. En el primer momento se creyó que como rehenes, pero pronto se descubriría el equívoco al conocerse las medidas tomadas con anterioridad por el gobernador. El propio ayudante y biógrafo oficial de Moscardó, comandante Gómez Oliveros, escribiría: «Este abogado gallego era posiblemente un hombre republicano, pero ni revolucionario, ni sectario, manifestándose desde el primer momento como amante del orden y de la disciplina, uniéndose de modo natural a este sector ciudadano. Si se hubiese quedado en Toledo hubiese sido asesinado por las hordas rojas» El Socialista de Madrid fue quien encabezó los ataques a González López. En un editorial titulado Perdiendo se aprende. Capítulo de ineptos: los gobernadores , decía: «El lugar de privilegio, por derecho propio, le corresponde a Manuel María González López, gobernador civil de Toledo», añadiendo en su número del 1 de agosto un titular, en la primera página: «Odisea del traidor González López». Una de las primeras medidas del general Pozas como ministro de la Gobernación, tras relevar a Moles en el nuevo Gobierno, sería destituir a González López y sustituirle por José Vega López, quien el mismo día 22 habló con el Alcázar y le intimó a Moscardó a rendirse. González López vivió normalmente, dentro de las limitaciones lógicas, el sitio del Alcázar y al producirse la liberación del mismo retornó a Galicia. Moscardó informaría favorablemente de él, igual que el teniente coronel Romero Basart.