«Soy optimista, a pesar de todo»

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

«La alambrada de Leví», última novela de la escritora, muestra una historia de supervivientes en un desolador futuro no muy lejano

08 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El nuevo libro de Milagros Frías comienza hablando de sirenas de alarma, trajes de seguridad y refugios de carácter postholocáustico. En este desolador paisaje de un futuro no demasiado lejano, transcurre La alambrada de Leví, la última novela de la escritora de Jerez de los Caballeros, que se presenta esta tarde en la ciudad. -¿Se trata de una historia de ciencia ficción con tono realista? -No. Es más bien literatura de anticipación, con un desarrollo convencional, y ambientada en un futuro muy próximo. Pero no es fantasía. Cuando vamos al cine a ver una película de catástrofes en la que mueren millones de personas, nos quedamos tan contentos cuando, al final, se salvan los protagonistas. Yo cuento lo que ocurre con esos supervivientes. -El hablar del futuro le ha permitido ciertas licencias para reflejar el presente -Exactamente. Si se tiene un mínimo de espíritu crítico se debe trascender este aparente no pasa nada y plantearse un futuro en el que las amenazas se hacen realidad. Las nuevas enfermedades, las grandes catástrofes naturales... Son indicios que deben suscitar curiosidad en alguien mínimamente informado. -¿Tan mal están las cosas? -Estamos igual que en el siglo XIII o el XIX, ya que el hombre siempre ha sido capaz del mayor de los bienes o de los males sin apenas despeinarse. Lo que ocurre es que la capacidad de destrucción es, ahora, infinitamente superior. Pero yo soy optimista, a pesar de todo. Creo que siempre se podrá rectificar. El hombre es, por definición, un superviviente. -Como los protagonistas de la obra que hoy presenta en El Corte Inglés. -Tienen todos una vuelta a la espiritualidad, hacia el interior, por la situación desoladora que viven. -Uno de ellos se llama Albalá, como su segundo apellido. -Firmo sólo con el primero, pero el de mi madre siempre me ha parecido precioso. Es un pequeño homenaje.