Historias de A Coruña | Personajes ilustres de la Armada española Antonio de Oquendo, uno de los marinos más importantes del siglo XVII, falleció en A Coruña en el año 1640
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Pocos coruñeses conocen que uno de los más importantes almirantes de la historia de la Armada española falleció en A Coruña. Se trata del donostiarra Antonio de Oquendo, el marino español más famoso del siglo XVII. Había nacido en San Sebastián en octubre de 1577, hijo de Miguel de Oquendo, capitán general de la Armada guipuzcoana. A los 16 años ingresó en las galeras de Nápoles y en 1594 pasó a la Armada del Océano. Cuando aún no tenía 18 años, se le dio el mando de los bajeles ligeros Delfín de Escocia y La Dobladilla . Salió de Lisboa el 15 de junio de 1604, con la misión de dar caza a un corsario inglés que con dos buques atacaba y exigía tributos a las poblaciones costeras de Galicia y Portugal, a los que apresó. Fue recibido triunfalmente en Lisboa y felicitado por el rey Felipe III. Cuando murió el monarca, en 1621, fue consultado por el conde duque de Olivares, ministro de Felipe IV, sobre asuntos de Indias, servicio naval y comercio en tierra firme. En 1626 obtuvo en propiedad el cargo de almirante general de la Armada Oceánica, quedando subordinados a él todos los generales. En 1628 auxilió a los sitiados de la Mamora (Larache), cercado por los moros. Formaba ya Oquendo parte del Consejo de Guerra y Marina cuando se reunió en Lisboa una escuadra bajo su mando, para socorrer las costas de Brasil contra los ataques de los holandeses, especialmente las plazas de Pernambuco y de Todos los Santos. Salió de Lisboa el 5 de mayo de 1631, convoyando una flota de barcos mercantes y de 12 carabelas. Llegó a la bahía de Todos los Santos, después de 68 días de travesía, y desembarcó las tropas que reforzaron la guarnición, siguiendo hacia Pernambuco. Victoria El 12 de septiembre fue avistada una armada holandesa que, mandada por Adriaen Hans Pater, acababa de saquear la isla de Santa María. El encuentro tuvo lugar a 240 millas de los Abrojos y terminó con la victoria de la flota española. Después de esta campaña, fue nombrado capitán general de la Guarda de la Carrera de Indias. En 1639 reunió en A Coruña 66 buques y con una tropa de diez mil hombres zarpó en dirección a Flandes, destino de aquellas fuerzas. Cuando el francés Sourdis acudió a impedirles la salida, ya estaban en alta mar. Aunque escapó de los franceses, no pudo hacerlo de los holandeses. El mariscal Tromp, con sólo 28 naves, les rodeó, logrando capturar dos galeones que se habían separado de la flota. Oquendo poco pudo hacer contra el enemigo, muy superior en el manejo de la artillería y en la maniobra. Al aceptar Tromp el duelo artillero, se vio como, mientras los españoles hacían una descarga, los holandeses efectuaban tres, decidiendo entonces refugiarse en Inglaterra. Cuando el 21 de octubre Tromp volvió a la carga, había triplicado la fuerza de su flota y atacó, dando lugar a la célebre batalla de las Dunas. Al término del combate, durante el cual los españoles realizaron actos de gran valor, la escuadra de Oquendo había perdido 53 naves, además de 7.000 hombres, 1.700 de ellos prisioneros.