Las placeros se quejan de la falta de aire acondicionado y los clientes alaban la infraestructura El subterráneo entre Picavia y Payo Gómez empezó a funcionar con poca circulación de coches
01 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l primer día de funcionamiento real del nuevo mercado de A Guarda se saldó con un éxito total en cuanto a afluencia de público. «De ventas no me preguntes ahora. Mejor dentro de un año, cuando podamos comparar», explicaba Rufina Castro desde la atalaya de su puesto de venta de carne en el primer piso. La planta baja fue un hervidero de gente desde primera hora de la mañana. «A las nueve ya había un montón de curiosos. Vino gente de las oficinas de los alrededores y muchos curiosos», contaba una placera que se declaraba «harta de tanto miranda » a las ocho de la mañana. Rosa Piñeiro, vendedora de pescado, resolvía con un «se va vendiendo» la pregunta sobre la afluencia masiva de gente a la plaza. Su vecino de puesto liquidaba a la misma hora, al filo del mediodía, sus últimas existencias de marisco. Pero no todo fueron buenas caras el primer día. Al margen del retraso en la incorporación de los fruteros, las principales quejas de los placeros se centraban en la falta de aire acondicionado. «Es que hace demasiado calor. Nos dijeron que iba a ser una instalación modélica, pero el aire brilla por su ausencia», criticaba otra de las afectadas. Para Saladina Campelo, la altura de los puestos era otro inconveniente. «Voy con madreñas y ni así llego», contaba mientras otras compañeras utilizaban cajas para superar el desnivel. Tampoco cuajó el primer día el nuevo vial subterráneo que cruza desde la plaza de Orense a la de Pontevedra. Abrió pocos minutos después de las dos de la tarde, pero tres horas después seguía prácticamente vacío. «Hay mucha gente que aún desconoce que ya está en funcionamiento. Además, por la tarde hay menos tráfico en torno al mercado. Mañana -por hoy- va a ser la verdadera prueba de fuego para ver si es útil o no», informaba un portavoz de la Policía Local.