El día que Primo de Rivera desbloqueó la llegada del tren

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Historias de A Coruña | Una visita clave para el desarrollo de Galicia En los siete años que duró la dictadura, el general estuvo dos veces la ciudad. En la segunda, se aprobó el trazado y la licitación de la vía del ferrocarril a Zamora

08 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Este verano se cumple el 78 aniversario de una visita a la ciudad que resultó clave en el devenir de Galicia, por cuanto los hechos ocurridos en A Coruña en los meses de julio y agosto de 1928 supusieron varias obras de infraestructuras básicas que resultaron claves en el desarrollo de esta Comunidad. En los siete años que duró su dictadura, el general Primo de Rivera estuvo en A Coruña en dos ocasiones. En la segunda, incluso celebró un consejo de ministros en el Ayuntamiento. En julio de 1924, con motivo de su primera visita institucional, permaneció en la ciudad coruñesa varios días. Vino a Galicia para presentar la ofrenda nacional al Apóstol Santiago el 25 de julio. Al día siguiente, comenzó su jornada oficial con una visita al sanatorio marítimo de Oza, acompañado del general Martínez Anido, subsecretario del Ministerio de la Gobernación. Los niños y niñas alojados en el centro cantaron a sus visitantes el himno a la bandera . Héroes de África Después, la comitiva oficial se trasladó a la plaza de María Pita, donde tuvo lugar un solemne acto castrense consistente en la imposición de la corbata de honor, de la medalla militar colectiva, al estandarte del Tercero de Montaña, famoso regimiento coruñés que había tenido una destacada actuación en la campaña de África. En el centro de la plaza estaban formadas tres baterías de la citada unidad, al mando del comandante Durán Salgado, con un total de 350 hombres y doce cañones. Detrás del estandarte estaban los comandantes Aspe, Martínez y Mariñas, así como otros oficiales. En un lado del recinto estaba una representación de los somatenistas coruñeses, especie de patrulla armada que colaboraba con el Ejército cuando la ocasión lo requiriese. A continuación se celebró un banquete en el Ayuntamiento, donde la orquesta interpretó al final el himno gallego, con todos los comensales puestos en pie. Por la tarde, el dictador visitó Betanzos, en donde fue objeto de un homenaje de los somatenistas locales, y Sada, mientras Martínez Anido estuvo en el sanatorio de Oza. Ya de noche, ambos generales fueron objeto de una cena íntima en el palacio de Capitanía. Al día siguiente, Primo de Rivera salió hacía el sur, visitando Pontevedra, Vilagarcía y Vigo. Entre sus actividades, destacó en Monteferro la inauguración del monumento a los mártires del mar. Nueva presencia La segunda visita del dictador tuvo lugar en el verano de 1928. Se alojó en el Atlantic Hotel, entre cuyos propietarios estaba Casares Quiroga. Curiosamente, a unos metros del Atlantic, en el hotel Palace, se encontraba Manuel Azaña, que había venido a la ciudad para participar en el tribunal de una oposiciones al cuerpo notarial. El 14 de agosto se celebró un esperado consejo de ministros, que ya contaba con varios miembros civiles como Eduardo Aunós, el conde de Guadalhorce y José Calvo Sotelo. La reunión tuvo lugar en dos sesiones, dada la complejidad y el número de los asuntos a tratar. Por lo que respecta a Galicia destacaba entre ellos el concurso de obras para el tramo Ourense-Santiago del ferrocarril Zamora-A Coruña y la dotación de cables piloto a los puertos de la costa norte de Galicia. Esas obras de infraestructura supusieron un punto de inflexión importante a la hora de mejorar la accesibilidad de los puertos gallegos y, a través del ferrocarril, el medio de transporte más moderno entonces, aliviar el tradicional aislamiento de Galicia y aumentando así sus relaciones con el resto del país. Casi 75 años después, en enero del 2003, otro consejo de ministros, en este caso presidido por José María Aznar, aprobó otra gran obra, el puerto exterior. A la finalización de la sesión del primer día, la Unión Patriótica, partido creado a mayor gloria del dictador, ofreció al Gobierno un banquete en el sanatorio marítimo de Oza. Consistió el menú en entremeses variados, huevos revueltos, langosta con mayonesa, pollo Montrault , ensalada mixta, bizcocho al chocolate, frutas, café, licores, puros habanos, vinos, coñac y champán. Durante la comida interpretó diversas piezas musicales la banda del Regimiento de Infantería Isabel la Católica .