Los automovilistas estacionan sobre las aceras y en las zonas ajardinadas La enorme afluencia de pacientes y visitas al Materno supera las plazas de párking de que dispone el Hospital Teresa Herrera
29 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los problemas de aparcamiento en la avenida de A Pasaxe son apreciables por cualquiera que pase por ahí, sin necesidad de buscar sitio para dejar el vehículo. Los coches se apilan por donde pueden, sobre las aceras, en las zonas ajardinadas y, por supuesto, en segunda y hasta tercera fila. La causa: la afluencia masiva de pacientes al hospital materno infantil Teresa Herrera. En un fin de semana pueden ser atendidos, sólo en urgencias, unos 300 niños. A esto hay que sumarle los pacientes que vienen diariamente a consulta de oftalmología u otorrinolaringología, servicios que están en este hospital junto a las consultas pediátricas y las de ginecología y obstetricia, y las visitas que reciben los ingresados que permanecen en las trescientas camas de que dispone el centro sanitario. A consulta con chófer Aunque los verdaderamente perjudicados no son aquellos que van ocasionalmente a la consulta del médico, sino los que tienen que sufrir esta jungla de vehículos día a día. «Los que realmente lo padecen son los que viven en esta zona. Todas las mañanas se encuentran su coche taponado por otro vehículo en segunda fila, por lo que tienen que perder un buen rato pitando», asegura Javier Pardo, que trabaja en una empresa situada tras la gasolinera de la avenida de A Pasaxe. «Los repartidores ni se molestan en buscar sitio: paran donde pueden y descargan lo más rápido posible para no incordiar», asegura. A pesar de disponer el Materno de un amplio aparcamiento, las infraestructuras se muestran a todas luces insuficientes. En vista de la imposibilidad de dejar el coche bien estacionado, son muchos los que esperan dentro del automóvil, mal aparcado, mientras la persona a la que han venido a acompañar es atendida por el médico. «Es ridículo que para una revisión tenga que venir uno con chófer», se queja un hombre que hace guardia dentro de su vehículo a la entrada del Materno. Acceso Tal es la concentración de coches que pueden verse incluso algunos en zonas de difícil acceso de As Xubias o a una distancia considerable del edificio más cercano. «No queda más remedio que aparcar a cientos de metros del hospital: llevo media hora dando vueltas y aquí no se mueve ni un coche», exclama Carmen Martínez, que va a visitar al recién nacido de una amiga. «Si lo dejas mal, y con lo cerca que está el depósito, la grúa no tarda ni un minuto en llevártelo», dice. Aún así, sigue habiendo coches aparcados de todas las maneras, incluidas algunas casi inimaginables.