Explican que, si estuviese en posición veleta, sólo caería con vientos de 150 kilómetros El atestado policial contradice la versión de los expertos, aunque el agente reconoce que no tiene experiencia en este tipo de casos
20 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?os peritos que ayer testificaron en la sala primera de la Audiencia Provincial están seguros de que la grúa -que el 27 de diciembre de 1999 se vino abajo en la calle Ángel Rebollo- estaba en funcionamiento en el momento en el que se produjo el siniestro. Explican que, con las rachas que había ese día y que superaban los 90 kilómetros por hora, la estructura debería estar inoperativa y en forma de veleta. De esta forma, la punta de la pluma debería de haber caído en la dirección en la que empujaba el viento. «En veleta, la pluma no puede estar transversal a la dirección del viento, como ocurría con ésta, puesto que ofrece una gran resistencia, y por eso se vino abajo», afirmó uno de los especialistas, que también reconoció que estas instalaciones están preparadas para soportar vientos de 150 kilómetros por hora si están en forma de veleta. Asimismo, según dijeron los técnicos en sus informes, aunque el portapalés y el cazo no estaban siendo utilizados en el momento del desplome, el carro de la pluma estaba en medio de la misma, algo que no debe suceder si la grúa está inoperativa, ya que debe estar situado al lado del mástil. Otro de los indicios en los que se basan los peritos para sostener su teoría es que la base tenía suficiente lastre para soportar el peso de la grúa si ésta estuviese en forma de veleta y no ofreciese resistencia al viento. Altura Otro de los temas que más se debatió en la sesión de ayer fue que el fabricante de la estructura recomendaba que, a más de 31 metros, se debía de arriostrarla -sujetar a las paredes con cables-. Sin embargo, la grúa tenía casi dos metros más de altura y no contaba con este refuerzo. Para uno de los peritos, la grúa era autoestable con esos 33 metros, porque, según dijo, existe muy poca variación entre un tramo y otro. «Si la grúa estuviese mal montada hubiese caído el mismo día o al día siguiente del que se instaló. Lo que pasa es que la jornada en que ocurrió esto se estaba manipulando la estructura», afirmó un técnico. Todas estas afirmaciones se contradicen con el atestado levantado por la Policía Local, cuyo instructor reconoció que llegó dos horas después del suceso al lugar de los hechos, y que era la primera vez que escribía un informe de estas características. Según explicó el agente, por los datos que pudo recabar entre los presentes, la grúa no estaba siendo utilizada, puesto que no tenía ni el cazo ni el portapalés, y el cable eléctrico no presentaba desgarros. Además, continuó, la pluma de la estructura cayó en la dirección que la empujaba el viento.