Los imputados, que serán juzgados mañana, golpearon con una banqueta a la camarera El fiscal pide para dos de los delincuentes una condena de once años de cárcel
12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A los imputados les gustaba el ambiente de los prostíbulos. De Arteixo a Vimianzo no hacían ascos a ninguno. Lo que más les gustaba era el precio, pues para ellos todo era gratis. Nunca metían la mano en el bolsillo. Pedían la consumición, la bebían y se iban. Nadie se atrevía a llevarles la cuenta, porque sabían dos cosas: que era inútil y que se podían meter en problemas. Que se lo pregunten a los empleados y dueños de los clubes Pom Pom y O Cuco. Quisieron cobrar, y cobraron. Eso es lo que sostiene el fiscal, que mañana se medirá a los acusados en el Juzgado de lo Penal número 4. De los cinco procesados, dos de ellos se enfrentan a una condena de once años de prisión. Amenazas Los hechos por los que se sentarán en el banquillo de los acusados se remontan a junio del año pasado. A las once de la noche del día 9, según el relato de la acusación, Manuel L.?N. se personó en el club Pom Pom. Pidió una copa y el camarero, cansado de servirle y no cobrar, le echó pecho y le dijo que no le iba a poner nada. Aquello enrabietó a Manuel que, según el fiscal, lo amenazó con ir a buscar a sus amigos. Es fácil imaginarse que el camarero terminó por servirle la consumición. Tres días antes -así aparece en la denuncia presentada por el camarero-, Manuel había obligado a golpes a un cliente a que le pagara lo que estaba bebiendo. Posteriormente, el 12 de junio, Manuel volvió al club Pom Pom acompañado del otro imputado, Víctor L.?V. En aquella ocasión, según el escrito de calificación del Ministerio Público, los procesados sólo amenazaron: «O nos pones las copas o le cortamos el cuello al jefe». Cliente Diez días después, Manuel regresó al lugar. Esta vez acompañado de cuatro amigos, hoy procesados. Entre todos, obligaron a un cliente a que les pagara las copas. No llegó a hacerlo, porque el camarero decidió mediar e invitarlos. Como siempre. Más tarde se trasladaron al club O Cuco. Le pidieron a la camarera unas copas, y, cuando aquella les dijo que iba a cerrar, Francisco L.M. -siempre según la acusación-, sin mediar palabra, la golpeó con un taburete en la cabeza. Otro de los imputados saltó la barra y se hizo con la recaudación de la máquina registradora. y un cuarto se dirigió a un cliente del establecimiento, le pidió la cartera y lo golpeó por todo el cuerpo hasta que el hombre quedó tendido en el suelo inconsciente. Mañana estos cinco hombres darán una explicación de lo ocurrido en los Juzgados coruñeses.