El conselleiro de Traballo asegura que las empresas ya están rediseñando la prevención La baja temperatura del agua podría retrasar el hallazgo del obrero desaparecido
23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Que no es verosímil, o que está muy distante de suceder». Así define la Real Academia la palabra remoto , y así califica el plan de seguridad del puerto exterior la posibilidad de que ocurra alguna caída al mar durante la construcción de las escolleras. El documento, que fue entregado por los responsables de las obras a los sindicatos y la Inspección de Trabajo, y aprobado previamente por la Autoridad Portuaria y los organismos laborales, recoge en diferentes apartados los peligros derivados del oleaje, y sobre el papel incorpora medidas de prevención individual y colectiva, entre ellas el uso de chalecos salvavidas. Sin embargo, como puede apreciarse en la reproducción que se adjunta a la derecha, la evaluación inicial de riesgos afirma que éstos son remotos. Esta acepción se utiliza en el plan de seguridad para el arrastre de trabajadores por el oleaje, que ocurrió en el accidente del día 13, y para la caída de camión al mar, que es lo que sucedió el 19 de julio del 2005 y le costó la vida al obrero Manuel Martínez Alvarellos. También se califica como remota la posibilidad de naufragio y de «hombre al agua en cualquier situación». Se estima, eso sí, que las consecuencias del siniestro pueden ser graves. Ayer, el conselleiro de Traballo, Ricardo Varela, valoró que el programa de seguridad de la obra recoge «de forma insuficiente» los efectos del mar, de ahí la orden de Trabajo de que se detengan los tramos marítimos hasta que las empresas mejoren las medidas preventivas. Varela evitó calcular una fecha para que las constructoras cumplan las nuevas exigencias, aunque aseguró que las empresas ya están dedicadas a ello y que la Inspección no ha pedido nada que no se pueda realizar en un plazo corto. «Pueden ser diez días o dos meses», dijo el conselleiro. En punta Langosteira, mientras, continúan las labores de búsqueda de José Furelos, el obrero que sigue desaparecido. Las constructoras optaron por mantener suspendida toda la actividad, incluso la terrestre, por respeto a la familia, y los propios trabajadores participan en el operativo. Los familiares de Furelos han criticado con dureza el plan de seguridad del puerto y no pierden la esperanza de que los buzos, los privados o los de la Guardia Civil, localicen el cuerpo en el interior de la dársena. Dado que la temperatura del agua en la zona es muy baja, el cuerpo podría tardar más de diez días en descomponerse e hinchar, por lo que sería lógico que aún no haya salido a la superficie, indicaron los expertos. El rastreo desde tierra, mar y aire seguirá el fin de semana.