El cuerpo apareció en el piso de Riego de Agua en el que residía la fallecida La casa estaba llena de basura, lo que retrasó la labor de los empleados de Pompas Fúnebres
23 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.«Echaba de menos sus colillas», dice Belinda, trabajadora de Foto Artús. Rosa Vilaseco López fumaba a menudo en las escaleras del número 58 de la calle Riego de Agua, en cuyo primer piso está una de las sedes de la empresa de fotografía. En el tercero residía Rosa, de 70 años. Ayer, una vecina dio la alarma. «Llamó a los bomberos sobre las dos de la tarde porque olía mal. Y pasó lo que temíamos todos, lo peor», lamenta Belinda, que hacía bastantes días que no se encontraba colillas en las escaleras. Al lugar de los hechos acudieron agentes de las brigadas científica y judicial. Según una portavoz del Cuerpo Nacional de Policía, «en un principio, el fallecimiento se produjo por causas naturales». «El cuerpo no presentaba signos de violencia, pero será la autopsia la que determine si la muerte fue natural», añade. A las 16 horas, la policía no había localizado ningún tipo de documentación personal, aunque todo apuntaba a que se trataba del cadáver de Rosa debido a la acumulación de cartas en su buzón, al hecho de que los vecinos no la viesen desde hace tiempo y también porque el cuerpo se encontraba en el piso en el que residía. A medida que avanzó la tarde, el 091 confirmó que se trataba del cuerpo de Rosa e inició las gestiones para localizar a algún familiar de la fallecida. El forense calculó que la mujer llevaba unos quince días muerta y ordenó el traslado de los restos mortales al cementerio de Feáns. Operarios del tanatorio Pompas Fúnebres se presentaron en la vivienda de Riego de Agua con el objetivo de retirar el cuerpo. Sin embargo, la gran cantidad de basura acumulada en la casa les impidió realizar su trabajo. Marcharon y durante unas horas estuvieron pendientes de una llamada de la policía para regresar a la vivienda una vez que los residuos hubiesen sido retirados. Vecinos de la zona comentaron ayer que Rosa era una mujer «muy extraña, que no hablaba y que no abría la puerta a nadie». En todo caso, les sorprendió el hallazgo de basura en su domicilio, «pues siempre iba muy aseadita». Finalmente, el cuerpo fue trasladado a Feáns a las 19 horas.