El edil del BNG Manuel Monge reclama que se cambie «defecciones» por «defecacións» El gobierno local se comprometió hace 21 meses a sustituir los rótulos incorrectos
23 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El concejal del BNG Manuel Monge libra desde el 2004 una particular cruzada contra los errores ortográficos. Casi dos años después, no ha conseguido conquistar ni una coma. «E non estamos a falar, precisamente, das obras da Terceira Ronda». Monge confiesa estar «sorprendido, indignado e desolado» porque la errata fruto de sus quebraderos de cabeza sigue luciendo en algunos de los carteles que advierten, en parques y plazas, de la obligatoriedad de recoger las «defecciones» de los canes. El caso es que la palabra defección existe, aunque no tiene nada que ver con los excrementos de los chuchos. Para el diccionario de la RAE se trata de la «acción de separarse con deslealtad de la causa o parcialidad a que pertenecían». Las señales de advertencia deberían reflejar la palabra deyecciones o excrementos. Monge inició su lucha el 26 de abril de hace dos años, por medio de un ruego tramitado al gobierno local que fue contestado de la siguiente forma: «A concellería de Seguridade, Tráfico e Protección Civil, comunica estas expresións incorrectas aos servicios e institucións que confeccionaron os rótulos para a súa corrección». Transcurrieron cinco meses sin que se solventara el error, y el 3 de septiembre presentó otra pregunta, «lembrando o incumprimiento da promesa». Diez meses más, y continuaron las «defecciones» de los canes en los jardines. El 13 de julio del 2005, Monge volvió a la carga: «Despois de presentar tres preguntas en quince meses para que se corrixan as faltas de ortografía en rótulos públicos, que máis pode facer este concelleiro para solucionar o problema?». Un mes después, llegaba la reacción del gobierno local. Pero la respuesta fue tan escueta que apenas sumaba cinco palabras: «O problema está sendo atendido». Llegó el mes de enero en el que nos encontramos y a Monge le dio por averiguar si sus desvelos habían servido de algo. Para ello, se dirigió a la plaza de Monforte, uno de los lugares en los que aparece el cartel con las defecciones. Allí comprobó que «atendido de todo non está». Ahora, Monge advierte que no ha dicho la última palabra: «Parecerá unha coña, pero non o é. É algo que amosa a funcionamiento do Concello. E non vou parar ata que cambie. Non vou facer una defección».