El Ayuntamiento promueve una ruta modernista y otra sobre la Ciudad Vieja Ambos itinerarios reúnen casi treinta monumentos, entre casas, iglesias y fortificaciones
14 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Fortificaciones, iglesias y, sobre todo, casas. Ayuntamiento y Xunta de Galicia inauguraron hace poco menos de un mes una ruta modernista en la ciudad, además de la señalización turística de la Ciudad Vieja. Desde entonces, las dos nuevas guías turísticos ayudan a entender algo más la arquitectura de A Coruña y también ofrecen información sobre sus principales monumentos. Desde el jardín de San Carlos hasta el Kiosko Alfonso, pasando por la Colegiata, varios rincones de la ciudad son dignas estampas de postal. Y también de catálogo. Algunas de las fachadas que se pueden apreciar a lo largo del callejero han formado parte de varias exposiciones sobre arquitectura modernista. Nombres como Julio Galán Carbajal, Rafael González Villar o Antonio López Hernández aparecen en esta ruta arquitectónica como figuras clave para entender el desarrollo urbanístico de la ciudad. Un crecimiento que no ha estado reñido con la calidad artística. Sólo así se explica que pequeños solares hayan podido convertirse en auténticas obras de arte, con fachadas llenas de adornos imposibles. La ruta modernista, además, también guarda un hueco para las casas de la plaza de Lugo, majestuosas viviendas en pleno centro de la ciudad. Con ellas comparten itinerario la Casa Rey o la Casa Molina, dos de los exponentes de la ciudad de cristal, a los pies de la plaza de María Pita y con la Dársena de fondo. El Kiosko Alfonso, café y restaurante antes de que se convirtiera en palacio de exposiciones, ocupa un lugar preferente en esta relación de edificios emblemáticos del modernismo coruñés. La ruta señalizada de la Ciudad Vieja contiene 19 puntos, por lo que casi duplica a la modernista, que se queda en diez. El jardín de San Carlos, concebido como un castillo defensivo fuera de murallas en el siglo XIV, preside el recorrido. A pocos metros, en Tabernas, comparten calle la Casa Museo Emilia Pardo Bazán (sede de la Real Academia Galega) y el Palacio Marqués de San Martín. María Pita también tiene un hueco en la Ciudad Vieja. La casa museo de la heroína coruñesa está cerca de la Puerta de Aires, escenario de la hazaña del personaje más conocido de la historia de la ciudad, en donde se llevó a cabo la defensa de A Coruña frente al ataque inglés, en el año 1589. La casa palacio Cornide, en la que nació en 1734 el polígrafo coruñés José Cornide, se levantó en torno a 1750, siguiendo el gusto francés. En otra vivienda de la zona, la casa Rosalía de Castro, vivieron a finales del siglo XIX (1870- 1789) la poetisa gallega y su marido, el historiador y archivero Manuel Murguía. El edificio del gobierno militar, que también está señalizado en la Ciudad Vieja, se convirtió en la sede de la Intendencia y de las oficinas de la Tesorería del Reino de Galicia en 1725, cuando se reformó la que fuera antigua residencia de los Condes de Montaos. En mitad de las calles de esta zona de la ciudad, la iglesia de Santiago, probablemente la más antigua de A Coruña, preside la entrada de esta zona de la ciudad. Si el atrio pudiese hablar, recordaría las reuniones que celebraban allí las autoridades de la ciudad, durante las siglos XIV y XV. Todavía se pueden observar en sus alrededores los restos en los sepulcros adosados a la iglesia (que hoy dan a la calle), que pertenecían al cementerio que rodearía al templo antiguamente. La Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, tiene una imagen en el convento e iglesia de Santo Domingo. El estilo barroco se añadió a la construcción en el siglo XVIII, cuando se reformó una iglesia que antiguamente no estaba ubicada en este lugar, puesto que se encontraba fuera de murallas. Otro de los atrios testigos de la historia de la ciudad es el de la Colegiata, una iglesia que desde muy antiguo fue la de los gremios del mar y del comercio. Tras fracasar varios intentos de reedificación a lo largo del siglo XVIII, en el XIX sufrió una ampliación, con la que se adelantó la portada. A pocos metros, uno de los rincones con mayor encanto de la ciudad: la plazuela de las Bárbaras. Actualmente, el convento allí situado es la residencia de las Madres Clarisas. Sobre la puerta de acceso, una representación del Juicio Final. En su patio interior, otra en la que aparecen figuras de la Virgen, Santa Bárbara y Santa Catalina. En la Ciudad Vieja también hay espacio para el verde. El que aporta la vegetación de la plaza de Azcárraga, que debe su nombre al general que en el año 1896 apoyó la devolución de la Capitanía General a la ciudad. La fuente del Deseo, de mediados del siglo XIX, preside el ambiente. Bancos y árboles ponen el resto. El convento de San Francisco fue víctima del ataque inglés sufrido por la ciudad, aunque no fue blanco de ninguna embestida. Fue destruido para evitar que los invasores pudieran asaltar desde este lugar la ciudad, a finales del siglo XVI. La iglesia inició su traslado hacia Santa Margarita en el año 1964. El museo de Arte Sacro reúne la colección de orfebrería religiosa que ha ido acumulando la Colegiata a lo largo de su historia. Otra iglesia, la de la Orden Tercera, está situada a pocos metros de este lugar. La mezcla de religión, defensa y cultura sigue con el Bastión de San Carlos, antiguo baluarte que formaba parte de las fortificaciones de la ciudad, y que quedó destruido a mediados del XVII por la explosión del polvorín. La auténtica fortaleza de la ciudad, San Antón, fue en su momento cárcel militar. Hoy es la sede del Arqueológico. El militar está a pocos metros, y alberga una colección de numerosos objetos relacionados con el ejército español. Muy cerca de este edificio descansa la documentación de ámbito gallego generada por organismos judiciales y administrativos. Creado en 1775, el edificio que alberga el Archivo del Reino de Galicia comparte vecindario con el jardín de San Carlos.