Medalla y bodas de oro

La Voz

A CORUÑA

EDUARDO

El pulso de la ciudad María Esther Fernández, trabajadora y madre de 16 hijos, recibió la distinción del Gobierno de manos del ministro Caldera. El colegio Calvo Sotelo inició los actos de su 50 aniversario

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Son las siete y cuarto de la tarde y escribo con los pies y los ojos húmedos. Los pies porque vengo de la calle y llueve desde hace un rato y los ojos porque acabo de llegar de la delegación del Gobierno donde escuché uno de los discursos más hermosos y emocionantes que recuerdo. «Yo le pedí que envíe el texto al Ayuntamiento», me comenta el alcalde, Francisco Vázquez, con los ojos llorosos. María Esther Fernández Lemos , natural del concello de O Pino, de 79 años, 16 hijos (el mayor de 59 y la menor de 39), 26 nietos y dos bisnietos, recibió la medalla de oro al mérito en el trabajo concedida por el Gobierno por su sacrificada vida y, «porque representa a miles, a millones de mujeres», dijo el ministro Jesús Caldera en su intervención. Antes del ministr o Habló Susana, «soy la hija 14 en número de partos de mi madre y la 12 de los vivos», precisa. Dos de los 16 hijos de María Esther murieron y al acto de ayer acudieron 9, además de otros muchos familiares. «En total vinieron 45», matiza Francisco Veloso , secretario de la delegación del Gobierno. Susana pronunció las palabras de agradecimiento en nombre de su mamá y dejó a los presentes, como antes les comentaba, impactados, sobre todo cuando se refirió a «su compañero Antonio», fallecido hace unos años. María Esther lo vivió todo, el discurso, la medalla y el calor que hacía, entre asustada, emocionada y nerviosa. «Estoy como un flan y orgullosa por mis hijos aunque no sé si me ganaría un honor tan fuerte como éste», acertó a decir la homenajeada al lado de su familia. Ahí los tienen a casi todos. Medio siglo despué s ?osé Luis Rodríguez Domínguez es una de las personas que lleva en la maleta de su vida los 50 años de historia del colegio Calvo Sotelo que se cumplen durante el 2006. «Entré con la primera promoción, en 1956. Estuve 6 años de alumno y después emigré a Alemania. En 1973 regresé al centro como profesor», me comenta con emoción. Es un veterano que no se quiso perder la inauguración oficial de los actos conmemorativos de las bodas de oro que tuvo lugar ayer con la presencia del presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda , y los que fueron sus antecesores en el sillón provincial. El equipo directivo del centro, que capitanea Genaro García, preparó con esmero una exposición en la que se recoge el medio siglo de historia. Los pionero s Me llama la atención el primer panel en el que figura el primer director, Valentín García , con aspecto joven. «Murió hace poco en Madrid», me aclara uno de los hermanos salesianos que asiste a la presentación. José Luis, al que antes hacía referencia, es el alumno más antiguo y Severino Pérez , el profesor eterno. «Vine de Zamora en 1958 para dar clase en el área de madera y me quedé», explica este maestro que desde hace años organiza el festival de teatro intercentros. «Yo fui director en dos etapas. Desde 1967 a 1973 y de 1985 a 1991», recuerda Emilio Cabanelas , el director más veterano que ayer me encontré en el Calvo Sotelo. Ahí los tienen, en su segunda morada, con Moreda.