Los vecinos dieron la voz de alarma, ya que no había nadie en el interior de la casa El fuego comenzó en un cubo de basura, quemó la cocina e hizo caer los techos
20 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?os bomberos tuvieron que enfrentarse ayer con uno de los fuegos más difíciles de los últimos meses en la ciudad aunque, no obstante, no hubo que lamentar daños personales. A la una y siete minutos de la tarde recibieron una llamada del 092 y del servicio de emergencias 112 para que acudiesen al número 26 de la avenida de As Conchiñas. Allí estaba ardiendo el octavo piso y generando un humo muy denso que puso en alerta a los vecinos del inmueble. Fueron ellos los que dieron el aviso del suceso, puesto que los inquilinos de la casa llegaron al mismo tiempo que los bomberos. Justo cuando los servicios de emergencia iban a derribar la puerta para acceder a la vivienda se presentó la mujer de la casa y poco después su hijo, que sufrió una crisis nerviosa al ver el fuego. Los servicios sanitarios lo atendieron y tuvieron que ponerle una mascarilla de oxígeno, ya que le costaba respirar. Cocina quemada Los testigos del suceso aseguraron que el chico culpaba del incendio a que alguien había arrojado algo inflamable a la basura de la cocina. Una estancia que quedó totalmente calcinada por las llamas, al igual que un anexo en el que estaban la lavadora y el calentador, entre otros electrodomésticos. El responsable del equipo de bomberos que acudió a la zona explicó que se registraron temperaturas tan altas en la casa que algunos objetos, como el ordenador o un equipo de música, se derritieron. El fuego hizo que reventasen los cristales de gran parte de la casa. Primero los de la cocina que daban al patio de luces y después los de una habitación que también tiene ventanas a esta parte del inmueble. Además el falso techo se cayó y el humo ennegreció gran parte del edificio, así como las paredes del patio de luces. Combustión lenta y larga Después de apagar por completo las llamas, los bomberos tuvieron que mover casi todos los muebles de la casa para cerciorarse de que no quedaban brasas ocultas. Poco antes de las tres de la tarde y tras airear la vivienda dejaban el piso, que quedó destruido casi por completo. Fuentes del parque explicaron que se generaron altas temperaturas debido, casi con toda seguridad, a que se produjo una combustión muy lenta durante muchas horas.