HERCULÍNEAS | O |
07 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Lo ha dicho el Papa Ratzinger. Bueno, perdón, el Papa Benedicto XVI. Se acabó lo del limbo, ese sitio indefinido al que, de pequeños, cuando aún se enseñaba religión en los colegios y en la catequesis de los domingos, nos decían que se iban los niños que se morían sin bautizar y aquellos otros sin conocimiento suficiente para penar en el purgatorio antes de ir al cielo. No es que se le haya ocurrido de repente ahora a Ratzinger. Resulta que viene trabajando en ello, junto con un grupo de expertos, desde comienzos de la década de los 80. Lo que pasa es que al Papa viajero, o sea a Juan Pablo II, no le pareció oportuno el momento para dar a conocer tal hallazgo a la comunidad mundial. Y su razón tenía. Adiós a una de las frases hechas de los políticos de cualquier rincón del mundo. «Tal o cual problema se fue al limbo», se suele decir incluso ahora que tal sitio ya no existe, según conclusión de la comisión investigadora designada a tal efecto. Ahora que se les ha ido una excusa que casi siempre daba resultado, a lo mejor, ya que tienen que volver a bajar a la tierra, quizá se acuerden de vez en cuando de los problemas reales de los humanos y se ponen más medios para resolverlo. La lista de espera de los asuntos pendientes es casi tan larga como la de los hospitales. Así, a bote pronto, se me ocurren la Tercera Ronda, el precio de los combustibles, la carestía de la vivienda, la mejora de la sanidad, el incremento de plazas en las guarderías, las nuevas infraestructuras, la solidaridad con los que menos tienen, los accidentes,... Siga usted mismo. O misma. francisco.espineira@lavoz.es