HERCULÍNEAS | O |
21 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.DÉJAME colarme por tu ventana y susurrarte mis deseos. Déjame pedirte que en el 2006 borres las tremendas listas de espera de los hospitales: ¡Bórralas! Las enfermedades sólo saben roer, como malévolas ratas. Déjame pedirte más personal sanitario para que la sala de espera de las consultas y las urgencias dejen de ser incómodos salones donde se desesperan los enfermos cuyas citas inscritas en los volantes se demoran una o dos horas antes de ser recibidos y que, cuando logran ver la cara de su médico, éste no les mande cambiar de marido si ronca, pedirle, ante su esposo/a con los ojos abiertos como platos, la prueba del VIH, sólo porque es más tostado que un coruñés; sólo porque se llama Mamadou, Ibou u Omar. Déjame pedirte que dejen de llevar la cruz de Sem, hijo de Noé, y que ellos y sus hijos sean coruñeses con nombres exóticos. Déjame pedirte que la primavera sea siempre el momento de felicidad y el invierno de luz; que brillen como mica los millones de metros cuadrados de asfalto de la Tercera Ronda que descongestionarán tus narices; que el carbón del puerto deje de ser hollín para cristales y un suplicio para la colada; que la doble fila sea un olvido; que las palabras atropello, fallecido por accidente de tráfico dejen de ser menú del suceso de los periódicos; que el puerto exterior encuentre en sus excavaciones la veta de oro que le abrirá los brazos al mar; que los vándalos dejen de rasgarse las nucas al llegar al parque Méndez Nuñéz. Déjame pedirte que Lavacolla no sea una alternativa para Alvedro; que al entrar o salir aquí, que sea con el vientre del avión rozando el campo florecido e iluminado del ILS. victor.omgba@lavoz.