Historias de A Coruña | Recepciones en María Pita El primer presidente del gobierno autonómico, Xerardo Fernández Albor, tardó más de dos años en acudir a un encuentro oficial en la ciudad coruñesa
19 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Más vale tarde que nunca, suele decirse, pero lo cierto es que Xerardo Fernández Albor, primer presidente de la Xunta de Galicia (los dos anteriores lo fueron de la preautonomía), tardó dos años en efectuar una visita oficial al Ayuntamiento coruñés. Se dijo que había influido en ello el pleito por fijar la capital de la recién nacida autonomía, a la que optaba A Coruña, que motivó, entre otras, la dimisión del entonces conselleiro de Xustiza, José González Dopeso, destacado coruñesista. El coche oficial de Albor fue recibido al final de la autopista por el primer teniente de alcalde, Federico de la Fuente, y acompañado hasta el palacio de María Pita por policías motorizados. Previamente, hubo una invitación del alcalde Vázquez en el transcurso de una visita privada que éste había hecho a Albor en el palacio de Raxoi. Era la una en punto de la tarde, del sábado 21 de enero de 1984, cuando el presidente de la Xunta llegó a la puerta principal del palacio de María Pita, en donde le esperaba el alcalde Francisco Vázquez. Al descender del coche, Albor fue abucheado por un pequeño grupo de personas que se encontraba en los soportales del ayuntamiento, con varias pancartas, y que se quedaron contentos tras «hacerse notar» con gritos como «La Coruña, capital de Galicia». Hay que añadir que el primero que les afeó su conducta fue el propio Vázquez. Tras escuchar el himno gallego, interpretado por la banda municipal, Albor saludó a la corporación municipal, que estaba formada en el vestíbulo de entrada. Acompañados por elegantes maceros y escoltados por la policía municipal, subieron al despacho de Vázquez. Albor firmó en el libro de honor de la ciudad, con esta dedicatoria: «Todo o mellor para A Coruña, meiga cibdá e con todo o meu amor». Posteriormente, Vázquez le regaló al presidente una colección del facsímil de la revista Alfar , que se acababa de presentar en público. Albor entregó al alcalde un tríptico de cerámica de Sargadelos. Discurso Tras una breve reunión en su despacho, el presidente se trasladó al salón de sesiones, en donde se efectuó la recepción oficial, con los correspondientes discursos, esto es, A Coruña se siente profundamente gallega, Santiago es el faro de la Cristiandad, es más lo que une que lo que separa, etc. Posteriormente, la inevitable copa de vino español, en el transcurso de la cual, los ediles de La Coruña Unida (Ripoll, López Menéndez y Someso) entregaron a Albor dos folios con las reivindicaciones de A Coruña, entre ellas el INEF, la creación de la Universidad y ubicación de la Consellería de Pesca. Luego, rueda de prensa de los dos mandatarios y asistencia a la exposición de la revista Alfar , coordinada por el escritor César Antonio Molina. También le fue ofrecido un almuerzo en el Hotel Finisterre. Al salir de María Pita, un grupo de personas, pertenecientes a CC.OO. le entregaron un escrito con varias peticiones.