HERCULÍNEAS | O |
04 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO AÚN COLEAN las fiestas veraniegas, llegan las del Rosario. En el pleno del lunes, el PP, que dice haber detetectado «malestar» por el programa de María Pita 2005, planteó una serie de preguntas sobre esos festejos estivales. Una de ellas es si el gobierno local cree que en el futuro podría traer a LC/AC a artistas tipo U2 o «los Rollings» (por cierto, los populares han perdido a todos sus votantes stonianos , si es que tenían alguno, porque los fans de Morritos y cía se indignan cuando se les llama «los Rolling», y no «los Stones», así que imagínense cómo se habrán tomado esto de «los Rollings»). Desde esta columna respondemos al PP. Claro que se podrían «traer». Soltando mucho money . Y si se pudiese utilizar el municipal de Riazor, reservado para el fútbol desde 1993. Me cuentan que U2 actúo en San Sebastián por un millón, dinero al que hay que sumar el importe de la taquilla, que se quedan los irlandeses. «Traer» a U2 sería una nefasta operación económica, pero una gran maniobra publicitaria... e incluso electoral. Antes de unas fiestas, en los corrillos coruñeses siempre suena la misma pregunta: ¿A quién va a traer el Ayuntamiento? Ese verbo no tiene sentido en el caso de los inminentes festejos. Al Rosario, el Concello no trae a nadie. No hace falta que vengan, están entre nosotros: son Susana Seivane y Pablo Bicho, al que hemos aplaudido tantas veces en el Atlantis, y sólo pagando las copas. Dos grandes artistas, no hay duda, y de la casa. Pero se echa de menos algo más. No vamos a pedir a U2, ni siquiera a Van Morrison (actuó en el Rosario del 2000), pero qué menos, no sé, que Rosario Flores.