Si no hubiese cerrado, el París sería hoy la sala más antigua del mundo en activo
26 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Siempre nos quedará París, pero no el París. Y ahora nos hemos enterado, vía Guinness (el libro), de que habría bastado con que la sala de la calle Real hubiese resistido abierta seis años más para ostentar el honor de ser la más antigua del mundo. Algunos recurrirán al clásico («ya, y si mi abuela tuviese ruedas ...»), pero los cinéfilos más nostálgicos lamentarán que A Coruña haya perdido la oportunidad de unir la sala de cine más antigua del planeta en funcionamiento al faro romano más antiguo del mundo en funcionamiento, del que sí puede presumir. Días atrás saltó la noticia. Se sabía que el París era, en el momento de su the end , el de más solera de España entre los que estaban en activo. Pero no existían referencias mundiales. Las acaba de proporcionar Guinness World Records, que ha otorgado al cine Pioner de Szczecin (noroeste de Polonia) un certificado que lo acredita como el más antiguo de los que siguen cumpliendo su función original. Con el nombre de Helios, y en una época en la que Szczecin pertenecía a Alemania (pasó a Polonia tras la Segunda Guerra Mundial), abrió sus puertas la sala. La fecha, acreditada por periódicos de entonces, es el 26 de septiembre de 1909. Las cuentas están claras: el París, que abrió en 1908, habría recibido ese certificado si no llega a cerrar en 1999. Alfonsetti Cuando se habla de cines antiguos, los historiadores sólo tienen en cuenta aquellos con programación estable, por eso no entra en la lista el Teatro Alfonsetti, de Betanzos, que abrió en 1882, proyectó películas por primera vez en 1897 y cerró este año. El París fue el primero de Galicia en contar con programación estable, aunque hasta 1911 no estuvo exclusivamente dedicado al séptimo arte, e incluía otro tipo de espectáculos. Una tienda de Pull and Bear ocupa en la actualidad el local donde antes estaba el París. El alcalde dijo en una ocasión que el Ayuntamiento «se enteró tarde» del cierre de la sala, lo que le impidió negociar con los dueños del inmueble y crear un museo del cine, como era su intención.