Dos de los accidentados tienen un amplio historial delictivo El conductor perdió el control del vehículo ante la conservera Celta y cayó al mar
21 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l de ayer en A Pasaxe fue un accidente de película. Primero por la colisión, un turismo voló por los aires hasta terminar en la ría; por el rescate, los bomberos tuvieron que improvisar un tobogán para sacar cuanto antes a los heridos para que no muriesen ahogados, y por los dos hombres accidentados, viejos conocidos de la policía. El suceso tuvo lugar a las dos menos cuarto de la madrugada de ayer, cuando el coche en el que viajaban dos parejas circulaba a gran velocidad, según baraja el equipo de atestados de la Policía Local, por la carretera que pasa ante los terrenos de la conservera Celta en el asentamiento de A Pasaxe. En una de las curvas, el conductor perdió el control del vehículo y este terminó patas arriba y semisumergido en la ría. Varios testigos dieron aviso al 092, que en unos minutos llegó a la zona. Los agentes locales pudieron rescatar a una mujer, la más joven y la que sufrió menos heridas en el siniestro, de 28 años e identificada como M.?L.?S.?L., que no tuvo que ser ingresada en ningún centro sanitario. Sus compañeros tuvieron menos suerte. El conductor del coche, N.?J.?M.?P. de 38 años, permanece en estado grave en la UCI del Canalejo, al igual que el copiloto, B.?M.?R.?F. de 39. La otra mujer, M.?L.?F.?M. de 38 años, evoluciona favorablemente y está ingresada en planta. Casi sumergido ?uando los bomberos llegaron al lugar del accidente se encontraron con tres personas atrapadas, malheridas y la marea sumergiendo gran parte del coche. «Tuvimos que actuar con mucha rapidez, porque a esa hora, las dos de la mañana, es cuando sube muy rápido», explicaba horas después del rescate el responsable del turno que puso en marcha el operativo. Tres bomberos y tres sanitarios se encargaron de excarcelar a los heridos, con el agua ya a la altura de la rodilla, y los subieron al muelle, gracias a un improvisado sistema de trineo por el que deslizaron unas camillas, denominadas de palas, en las que acomodaron a los lesionados. Poco después, un camión con una pluma sacaba el coche de la ría, que en tierra firme fue remolcado por una grúa.