«Siempre me he preocupado de vivir muy bien»

Ignacio G. Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

Entrevista | José Freire Todos los veranos, desde 1951, este hombre nacido en 1910 en Sada, regresa de Argentina. Y desvela la receta para una vida duradera: «Evitar el aburrimiento»

03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Tiene una lucidez pasmosa, a pesar de estar a menos de cinco años para llegar a la centena. No necesita que se le repita ninguna pregunta y cada uno de los recuerdos que comparte los relata con un detallismo enorme. -El recibimiento fue tremendo. Mi padre no quería que fuera, pero yo me moría de ganas. Uno de mis tíos ya estaba establecido allí, y me recibió con un coche precioso. Yo no había visto uno así nunca, puesto que no había salido de mi aldea. Embarqué como cocinero en el Capnorte, y tardamos casi 20 días en llegar hasta el país. -Sí. Un conocido me explicó que la guerra era inminente, y a los pocos días me volví a marchar. Volví a Río de Janeiro en barco. Cuando llegamos a Brasil no dejaban desembarcar a españoles, así que tuve que cambiar un juego de dominó que llevaba por un traje de marinero para poder pisar tierra firme. -Después vuelve a su vida argentina. -Me había establecido en Luján, cerca de Buenos Aires. Allí dirigí muchos años una empresa ferretera y de material de construcción. Pero a pesar de haberme integrado perfectamente en el país, jamás se me llegó a pegar el acento, sólo en algunas expresiones típicas, nada más. -Siempre tuve y tengo presente A Coruña, pero pronto hice mi vida, y tengo dos hijos que viven allí. Sin embargo, sigo echando de menos A Coruña cuando estoy en Argentina, pero me pasa lo mismo cuando ya llevo aquí una temporada. -Vengo a la ciudad desde hace más de 40 años todos los veranos. Es increíble ver lo que ha cambiado en todos estos años. Me quedo tres meses, y es un tiempo que disfruto muchísimo. Estoy con mi familia, me encuentro con viejos conocidos, paseo mucho... No me aburro nada. -Llegué a viajar de un país a otro en aviones con hélices, de hecho conservo un certificado de uno de esos vuelos. ¡Y pensar que ahora el viaje se hace en once horas y media! -Sí. Hace diez años empecé a quedarme en el hotel Riazor los tres meses de verano, y siempre pido la misma habitación. Ya me tratan como uno más de la familia, no como cliente. -¿Preparado para la centena? -Todavía falta para eso, de momento me basta con seguir disfrutando con la vida que llevo. Siempre me he preocupado de vivir muy bien. La verdad es que puedo presumir de que he hecho muchas cosas que quería hacer, no me pongo metas especiales. Tan sólo evitar el aburrimiento. -Pero alguna receta habrá para llegar así de bien a los 95. -De Argentina tampoco se me pegó la costumbre de beber mate. Sólo me gusta el que es oscuro, el vino (ríe). Me gusta mucho el Rioja y también fumar algún habano. -Vamos, que no hay ninguna dieta especial. -No. Tengo familiares que son jóvenes y también me encanta hablar con ellos, pero de temas actuales. Leo mucho y estoy al tanto de la actualidad para no quedarme anclado y tener conversaciones con ellos. En la vida, es fundamental que uno se divierta.