Entrevista | Manuel Fernández Blanco PSICOANALISTA Y PSICÓLOGO CLÍNICO DEL SERVICIO DE PSIQUIATRÍA DEL JUAN CANALEJO
31 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n plena marea postvacacional, Fernández Blanco habla de otra vuelta que, a veces, también se pone cuesta arriba: la de los niños al cole. -¿Es o no es traumática? -No diría tanto como trauma. No hay que medicalizarlo todo. La escuela abarca muchas edades, hay que diferenciar. -Los pequeños vuelven más contentos. -La primera incorporación al colegio pone a prueba al niño y a la madre, la capacidad de tolerar la separación. Cuanto más angustiada está ella, peor para el niño. Lo fundamental es que la madre pueda entregar confiada a su hijo. Si no es la primera vez, en los primeros niveles de enseñanza no hay problema. Es más, el reencuentro con los amigos supone un aliciente. -¿Qué cambia después? -En la educación infantil, la exigencia de rendimiento, el elemento más poderoso de resistencia, no está en primer plano. Después, cuando ir al cole es ir a trabajar, la cosa se complica. Cada vez le pedimos que aprenda a leer antes, que sepa idiomas... -Un error. -Sí. Inmediatamente introducimos una división en las aulas entre los que dan el nivel y los que no, cuando no todo el colegio es ya un centro de élite. Para los que no dan el nivel, volver no es nada agradable. Hemos equiparado éxito escolar con el éxito en la vida y, tal y como está montado el sistema, la competitividad prima. Es muy complicado porque, por otra parte, estamos en la época del facilismo . -¿«Facilismo»? -A los alumnos les cuesta sacrificarse para obtener resultados y se habla de aprender jugando, cuando el aprendizaje siempre ha comportado esfuerzo y sacrificio, algo que no se prima. Al contrario. La promoción automática a veces es un camino a la nada, porque al final no se titulan, aumentan los problemas de segregación, de conflictividad y de abandono. Antes se podía pasar de EGB a FP, ahora sin ESO no es posible... A veces el más para todos se convierte en mucho menos para la mayoría. -¿Qué se puede hacer? -Un esfuerzo colectivo por volver a hacer deseable el orden del saber, que no todo se base en dar el nivel o no. Que el esfuerzo vuelva a ser valorado y el saber, también. Y no sólo el saber técnico. Hay que recuperar las humanidades, la escuela para el saber y no sólo en el sentido pragmático. -El gusto por aprender. -Sí, el interés por el aprendizaje por propia satisfacción. Pero estamos en una época utilitarista y surge la pregunta de para qué me va a servir... Aunque no hay que despreciar lo que supone alcanzar un nivel de estudios, si inculcamos que éxito en el colegio es éxito en la vida provocamos neurosis en algunos y segregación en muchos. -Exigir, malo. Ponerlo fácil, también. El desconcierto para los padres es total. -Los padres a veces exigen al niño que lea y ellos no lo hacen jamás. Es difícil transmitir interés por el libro cuando en casa se ve que interesa más la tele. La educación no es sólo lo que sucede en el colegio o el instituto. Educamos más con lo que hacemos que con lo que decimos.