Un castillo por un euro

Iria T. Ramos A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: CECILIA DÍAZ

Reportaje | Recorrido guiado a la fortaleza de Santa Cruz La visita se ameniza con una poesía compuesta por Fernando Garrido

18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Tras cruzar la pasarela que separa la isla en la que se encuentra el castillo de Santa Cruz, la puertas se abren para acercar al público, por tan sólo un euro, la historia de esta fortaleza desde el siglo XVI hasta la actualidad. Durante 45 minutos, Rebeca Vázquez, guía del Centro de Extensión Universitaria e Divulgación Ambiental de Galicia, relata más de 400 años de historia valiéndose de una serie de personajes, animados e inanimados, para hacer más amena la visita. Cuatro paradas La primera parada está frente a la ciudad de A Coruña, en línea recta con el castillo de San Antón. En ese lugar, las murallas relatan el porqué de su construcción en el siglo XVI: para crear una barrera en la boca de la ría. La segunda parada está en la parte delantera del castillo que, en el siglo XIX, pasa a manos de José Quiroga y Emilia Pardo Bazán. Los jardines y la fachada principal, pese a las reformas, muestran la época de esplendor de los pazos gallegos. En el siglo XX se ceden las posesiones del matrimonio al Patronato de Huérfanos y el interior fue remodelado para poder hospedarlos. Sobre la puerta de la fachada principal luce el escudo de Santiago, en honor a los huérfanos. Baúles tallados Dos baúles tallados por José Quiroga en madera maciza, cedidos por la Casa Museo Emilia Pardo Bazán, decoran las salas de exposiciones del interior del inmueble. Sobre uno de ellos, la Santa Cruz. El jardín es la última parada, donde una escultura de Pérez Puerto ensalza la figura de la pardela, en agradecimiento a este ave por hacer que Santa Cruz se conociese en todo el mundo. Este es el cuarto verano que se organizan las visitas y el final es siempre el mismo: los turistas acaban satisfechos con la lección de historia. «Me alegro de haber entrado. Viví seis años en Oleiros y desconocía este servicio. Siempre me pareció injusto que tuviéramos el castillo y no pudiésemos entrar», comentó un visitante. Se cruza en el camino Fernando Garrido, un lugareño que ayudó a recuperar la historia del inmueble. «Es la voz de la experiencia, de haberlo vivido todo», comenta una turista. Él mismo compuso una poesía en la que relata la historia del castillo.