Aquella rumba tropical

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Historias de A Coruña Xavier Cugat, el rey de la rumba, y su esposa Abbe Lane, la reina del cha-cha-chá, ofrecieron en 1963 uno de los espectáculos más célebres de la época.

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En los años 60 no había en la ciudad ni Coliseo ni Palacio de los Deportes, por lo que los festivales musicales que se celebraban en el verano tenían lugar en la plaza de toros de la avenida de Finisterre. Uno de los espectáculos más sonados de esta década fue la actuación de Xavier Cugat, el rey de la rumba, y su esposa Abbe Lane, reina del cha-cha-chá. Era, además, una prueba de la liberalización imprimida por el recién llegado ministro Fraga Iribarne. Mientras que su antecesor, Arias Salgado, controlaba incluso los centímetros que llevaban las faldas de las cantantes y bailarinas por encima de las rodillas, el de Vilalba permitía hasta el bikini («invento de Lucifer», según el sacerdote Venancio Marcos). Además, la escultural Abbe Lane (en realidad se llamaba Abigail Lasman), era la cuarta esposa de Cugat, un catalán recriado en Cuba, que había obtenido un gran éxito en Estados Unidos y en Sudamérica interpretando con su orquesta alegres ritmos tropicales. El famoso dúo llegó a la capital coruñesa el 9 de agosto de 1963, estando previsto actuar el 10 y el 11 en sesiones únicas a las once de la noche (al final se habilitó otra sesión el 13). La Voz, como era habitual, entrevistó al matrimonio antes de su actuación, para la sección Cinco minutos de charla . Tras definir el cha-cha-chá como «una derivación de la rumba, más movida, cimbreante y alegre», Cugat manifestó que se casó con Abbe Lane «no sólo por su belleza sino también por su arte». Añadió ella: «Tenemos en común la ambición, la sencillez y los gustos musicales». Abbe, que iba a rodar la película Pan, amor y... fantasía , reconoció que cuando los hombres la miraban querían decirle: «Si fueras un spaghetti te comería entera». Acudió bastante público al coso taurino para ver el espectáculo. El crítico de La Voz señaló, entre otras cosas: «Cugat mantiene una disciplina como director que para sí quisieran muchas orquestas de música clásica, pero lo que destaca en la agrupación es el ritmo que sabe imprimir a sus interpretaciones. A ello hay que unir los solistas, algunos de gran valía, como el trompeta Juan Cano». Entre los números de su actuación, destacaron las dos parejas de baile americano New Boppers, el trío francés de armónicas Marahy, el pequeño artista Romerito, los bailarines acrobáticos Los Duke, el moreno Silva, el Trío Siboney y el ballet Tropical. En cuanto a Abbe Lane, fue calificada por el redactor Ramón Patiño como «escultural, dinámica, graciosa, excelente bailarina, gran personalidad y con una voz grave y cálida». Curiosamente, al día siguiente se inauguró en A Coruña la temporada de ópera, con una espectacular representación de Aida , de Verdi, con Carlo Bergonzi, Manuel Ausensi y Rina Finotti, entre otros.