Más de 1.500 personas acudieron a la fiesta, que se cerró con una sesión de fuegos artificiales José Souto, presidente de Superco, destacó la ubicación de las instalaciones
05 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?on olor a madera recién lijada, el centro de ocio El Puerto abrió sus puertas ayer por la noche en los muelles coruñeses. Fue una fiesta de estreno, con tiros largos y fuegos artificiales, a la que acudieron más de 1.500 personas. Los invitados comenzaron a llegar a las ocho y media de la tarde y, a la espera de los discursos que presentó el actor Javier Veiga, se dirigieron a los locales de hostelería que ya estaban abiertos. Pidieron, sobre todo, cañas, aunque ya había establecimientos en los que se ofrecían tapas. A las nueve entraron las autoridades y, con ellas, prácticamente todos los representantes de la vida cultural, empresarial, social y política de la ciudad y de la provincia. Además del anfitrión de la fiesta, José Souto Meizoso, presidente de Tecam y de Superco (promotora del centro de ocio), acudieron a la inauguración el delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras; el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda; el director general de la Cámara de Comercio, Gonzalo Ortiz; el rector de la Universidade da Coruña, José María Barja; el presidente de Fadesa, Manuel Jove; y el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla. Tras un recorrido por las instalaciones, los asistentes contemplaron desde las terrazas de El Puerto un espectáculo pirotécnico en el que se lanzaron 1.331 disparos desde el castillo de San Antón. José Souto ya había señalado momentos antes que El Puerto tiene una «ubicación privilegiada», una arquitectura destacada, obra de Ricardo Bofill y César Portela, quien acudió a la fiesta, y que esperan alcanzar los cinco millones de visitantes en un año. La ruta por el centro de ocio tuvo su primera parada en una de las once salas de cine que hoy comienzan a funcionar. Allí, el presidente de Filmax, Julio Fernández, aseguró que la calidad técnica de las instalaciones acredita que Galicia entra «en la nueva era». Después, el público pasó por el único restaurante de la tercera planta que hoy se pone en marcha, el japonés, y regresó a la zona de pinchos. Ésa fue una primera toma de contacto de los hosteleros con el público coruñés.