EL OBELISCO | O |
23 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.NO TIENEN corazón. Unos desaprensivos basados en no se sabe qué conceptos han envenenado unos gatos en Orillamar. No es que nos tengamos que hacer todos de Greenpeace, pero parece mentira que un lindo minino, aunque abandonado, sea perseguido en la ciudad que es paradigma de la libertad y el buen entendimiento. Aquí nadie es forastero, menos los gatos en Orillamar.